15/6/09

Libertad de elección: somos lo que comemos

Tenía ya años de estar a dieta, que finalmente lo que comía no lo consideraba un “estado pasajero” como suele entenderse, sino simplemente mi alimentación habitual. Cuándo ordené una ensalada de atún en un restaurante, lo primero que me dijo la mesera antes de siquiera confirmar la orden fue “ah claro, para no engordar”, como si fuera un capricho y no una verdadera decisión.

Y así me encuentro ante el mundo bizarro de nuevo, como me es de costumbre. Me he puesto mucho a reflexionar como el papel de la comida sigue siendo una cuestión de orden social más que un hábito nutricional. En el mundo en el que vivimos actualmente, al menos en sociedades occidentales industrializadas, tenemos ciertas actitudes hacia nuestra alimentación diferidas pero con cierta constancia.

Por un lado la cantidad y el tipo de comida que consumimos excede las calorías y nutrientes que necesitamos, por lo cual comemos más por placer que por necesidad. Ese placer se ha sobrevaluado a través del tiempo y hasta cierto punto, salirse del parámetro trae consigo cierto tipo de rechazo en la sociedad.

El rechazo no es el hecho de que las personas cercanas sientan curiosidad y extrañeza ante alguien que no consume cierto tipo de alimentos, sino es el rechazo de la industria alimenticia la que realmente afecta a la gente que ha decidido hacer de su vida una más saludable, ya que la gran mayoría de los productos son de baja calidad nutricional. Es entonces que salieron al mercado los productos “light”, que no necesariamente son saludables, sino que en realidad contienen un poco menos nocividad que los “normales”. 

En las sociedades industriales, alguien que sigue una dieta “saludable” es aquel que consume productos “Light”, pero en realidad dista mucho de su objetivo. El ser saludable es ahora una cuestión de libertad de elección, la cual al final está condicionada ante una verdadera mala alimentación producto tanto de malos hábitos alimenticios de la población como de pocas opciones en el mercado.

La verdadera “buena alimentación” es más radical de lo que uno imagina, donde lo sabroso que conocemos difícilmente entraría en nuestras bocas. En el mundo moderno la autodestrucción es lo que prevalece y no seguir ese patrón es una anomia. El no fumar, beber alcohol y comer “verdaderamente saludable”, así como hacer ejercicio y otros hábitos en pro de la salud son parte de un no necesariamente selecto grupo, sino una minoría que bien puede sentirse orgullosa de sus logros pero fracasada ante un mundo en el cual la exclusión es lo más habitual.

1/6/09

Le Jardin du Luxembourg

"Le Jardin du Luxembourg" o "El Jardín de Luxemburgo". Dibujo a lápiz. Realizado en observación directa en la ciudad de Paris, Francia. Las obras que se aprecian son la estatua de “Marguerite d’Angouleme, Reine de Navarre” y al fondo “Le prophète” de Louis Derbré. Elaborado en 2009.

Opinión personal: Debido a cuestiones climáticas y horarios inadecuados de cierre del jardín, me llevó dos días dibujarlo. Cumple con lo básico, aunque me hubiera gustado darle más carácter.

18/5/09

Los manierismos del bebedor

Cuando de beber se trata una gran acción histriónica precede la falta de inhibición. La bebida, refiriéndome por supuesto al alcohol, es tan sólo un acto social, no un momento de hidratación ni nutrición esencial. Excepciones quizás fueron las cervezas que se preparaban en los territorios que ahora son Alemania y alrededores hace siglos, donde una gran carga proteínica era esencial ante falta de comida en tiempos de escasez. 

En el mundo moderno no es el caso. Beber alcohol es un hecho bastante generalizado y si alguien no lo hace se le puede considerar como parte de un grupo minoritario. Es por ello que los bebedores son insistentes, sintiendo una amenaza a su estilo de vida exacerban sus actitudes hacia la bebida. Acción individual o colectiva, nunca falta un bebedor. “
Ir a tomar una chelas” es casi sinónimo de “ir a tomar un café”, puesto que el interés es tan sólo convivir y relacionarse.

Las fiestas son sobre todo los momentos en donde podemos notar al bebedor en su esplendor. Siempre con la bebida en mano y especialmente mostrándola en las fotos, como brindando salud, a pesar de que la salud es lo que se va perdiendo en cada sorbo. La botella, el vaso, pasan de ser objetos a seres cuasi ideales, como si tomaran vida propia, la compañía perfecta. Una vez vacíos, su sustancia, su esencia se acaba y son arrojados, dejados, destruidos y olvidados. Lo mismo sucede con la persona, su sustancia y esencia se pierde. Con el paso del tiempo se destruye (o en un abrir y cerrar de ojos si a gran velocidad se encontraba). 

La resistencia a los efectos del alcohol es directamente proporcional a su dependencia. Tratando de probar su asombrosa capacidad, bebe y bebe tratando de no perder la sobriedad. Bebe y bebe tratando de encontrar ese sabor de la calidad añeja que una bebida barata no tiene. Bebe y bebe con tal de olvidar, pero no olvidar sus recuerdos sino quien es.

Lo mas sorprendente para un abstemio es notar cómo un bebedor se sorprende que uno no caiga en la tentación. Dos caras de la misma moneda encontradas, pero la vida suele crear las condiciones, sólo queda entonces contemplarlas en la sutileza de la interacción cotidiana, aquella que pudiera innecesario atender.

4/5/09

Place Carnot


"Place Carnot" o "La Plaza Carnot". Dibujo a lápiz. Realizado en observación directa en la ciudad de Lyon, Francia. Elaborado en 2008.

Opinión personal: No está mal, pero esperaba más de éste dibujo.

30/4/09

La influenza negativa de la sociedad

Desde el ojo del huracán de la epidemia global de influenza, me he dado cuenta que el problema va más allá de lo que todos hubiéramos imaginado. ¿Realmente es esta epidemia tan amenazante como nos lo hacen creer? No. Es una amenaza indudablemente, pero es más la amenaza de las acciones de los seres humanos que la del propio virus. 

En primer lugar, las cifras. Los decesos, entre casos confirmados y supuestos fluctúan entre menos de 10 a más de 160, lo cual remarca una total y clara falta de datos. En segundo lugar el perfil de los enfermos; hasta el momento se sabe poco al respecto. Lo que si es cierto es que la gran mayoría se encuentran en México. ¿Qué tienen los mexicanos que mueren y no los infectados que están en el resto del mundo? De lo poco que podemos saber las personas que murieron fueron aquellas que en una fase avanzada de la enfermedad no fueron atendidas en el momento óptimo. Esto contrasta con los infectados de otros países los cuales son detectados tan pronto pisen suelo y son constantemente vigilados y con seguimiento.

Creo que aquí tenemos un dato esencial. Por un lado una cultura mexicana de esperar al último momento. No me consta, sólo supongo, pero creo que no podemos dejar de lado esa posibilidad. Otra cuestión ha sido el hecho de que el sistema de salud mexicano es realmente deplorable y hasta hace poco el seguro social quedo accesible sólo a aquellos que pudieran pagarlo. De nueva cuenta, faltan datos, como quiénes fueron las personas acaecidas.

Ahora bien, la paranoia puede servir muy bien para el gobierno mexicano en los siguientes aspectos: Por un lado un control total de la población justo en momentos de reformas energéticas, educativas, guerra contra el narcotráfico y elecciones próximas. Además, una ayuda como la del Banco Mundial de alrededor de 200 millones de dólares no cae nada mal en momentos de crisis financiera, pero hay que recalcar que eso se adiciona a nuestra de por sí larga deuda externa.

Sin embargo, esa ayuda es mínima y totalmente insuficiente ante las pérdidas económicas que el país enfrenta y enfrentará. Si realmente hubo un plan maquiavélico detrás de esto, tendrán que pensarlo dos veces antes de volver a hacerlo. Por ejemplo las pérdidas ante la baja productividad en casi todos los sectores, especialmente aquellos que obtienen ingresos a partir de alguna actividad que requiera reunir gente en un espacio. Por otra parte, otra industria como el turismo, la cual es una de las más fuertes del país, reducirá bastante en un futuro próximo, más si ya de por sí las fronteras están cerradas al mundo.

Y aun cuando la crisis pase, los controles que tendrán otros países para los mexicanos, así como para las exportaciones serán mayores, lo cual podría reducir el flujo de personas y productos mexicanos a nivel internacional. 

Llaméenme loco, pero es muy curioso que cada cien años haya un cambio extraordinario en la organización social del país. Tal vez en doscientos años estemos recordando el bicentenario de la influenza y estemos enfrentado una nueva crisis social.

20/4/09

Hipocresías y contradicciones que hacemos sin querer queriendo

Criticar a los criticones
Quejarse de los quejumbrosos
Discriminar a los que discriminan
Perder la paciencia con los impacientes
Exigir respeto siendo irrespetuoso
Juzgar a los que no juzgan
Olvidar a los que quieren ser recordados
Maximizar el mínimo esfuerzo o logro
Minimizar el máximo esfuerzo o logro
Ser modestamente orgullosos
Ser orgullosamente modestos
Prohibir a los demás lo que uno se permite hacer

6/4/09

Englischen Garten

"Englischen Garten" o "Jardín Inglés" Dibujo a lápiz. Realizado en observación directa en la ciudad en Munich, Alemania. Elaborado en 2008.

Opinión personal: Demasiada agua y muy lejano el paisaje, quedó un tanto simple.