18/5/09

Los manierismos del bebedor

Cuando de beber se trata una gran acción histriónica precede la falta de inhibición. La bebida, refiriéndome por supuesto al alcohol, es tan sólo un acto social, no un momento de hidratación ni nutrición esencial. Excepciones quizás fueron las cervezas que se preparaban en los territorios que ahora son Alemania y alrededores hace siglos, donde una gran carga proteínica era esencial ante falta de comida en tiempos de escasez. 

En el mundo moderno no es el caso. Beber alcohol es un hecho bastante generalizado y si alguien no lo hace se le puede considerar como parte de un grupo minoritario. Es por ello que los bebedores son insistentes, sintiendo una amenaza a su estilo de vida exacerban sus actitudes hacia la bebida. Acción individual o colectiva, nunca falta un bebedor. “
Ir a tomar una chelas” es casi sinónimo de “ir a tomar un café”, puesto que el interés es tan sólo convivir y relacionarse.

Las fiestas son sobre todo los momentos en donde podemos notar al bebedor en su esplendor. Siempre con la bebida en mano y especialmente mostrándola en las fotos, como brindando salud, a pesar de que la salud es lo que se va perdiendo en cada sorbo. La botella, el vaso, pasan de ser objetos a seres cuasi ideales, como si tomaran vida propia, la compañía perfecta. Una vez vacíos, su sustancia, su esencia se acaba y son arrojados, dejados, destruidos y olvidados. Lo mismo sucede con la persona, su sustancia y esencia se pierde. Con el paso del tiempo se destruye (o en un abrir y cerrar de ojos si a gran velocidad se encontraba). 

La resistencia a los efectos del alcohol es directamente proporcional a su dependencia. Tratando de probar su asombrosa capacidad, bebe y bebe tratando de no perder la sobriedad. Bebe y bebe tratando de encontrar ese sabor de la calidad añeja que una bebida barata no tiene. Bebe y bebe con tal de olvidar, pero no olvidar sus recuerdos sino quien es.

Lo mas sorprendente para un abstemio es notar cómo un bebedor se sorprende que uno no caiga en la tentación. Dos caras de la misma moneda encontradas, pero la vida suele crear las condiciones, sólo queda entonces contemplarlas en la sutileza de la interacción cotidiana, aquella que pudiera innecesario atender.

1 comentario:

Gato Pícaro dijo...

Cierto que los abstemios somos los raros en una reunión o en una fiesta. Inclusive nunca falta quien toda la reunión te intenta convencer de que bebas, algo así como intentar iniciarte en la costumbre.

Y así es como va cayendo la mayoría, con un insistente, para después volverse ellos los insistentes. Algunos, después, no saben como salir de esa "inocente" práctica social.