15/9/08

La sociedad perezosa

El otro día estaba pensando en un tema del cual comentar, existen infinidad, pero me daba flojera escoger uno y desarrollarlo. Irónicamente, creo que eso último fue lo que me inspiró a escribir. La flojera es algo que está presente en la sociedad moderna y de la cual habría que reflexionar un poco.

Me he dado cuenta de que la percepción de la holgazanería en cada sociedad es diferente, pero he de señalar algunas cuestiones. Por ejemplo, ante una sociedad en la cual las arduas horas dedicadas al trabajo extraen gran parte de nuestra energía, buscar un espacio-tiempo de relajación o socialización es algo muy demandado; sin embargo, conforme la sociedad se ha vuelto consumista esos espacios-tiempos en realidad se han convertido en material de entretenimiento, por lo general, de un entretenimiento vacío o con el cual hay poco que reflexionar.

Yo pensaría más bien que es un entretenimiento que está hecho con el fin de no aportar al intelecto o de dejar de hacer trabajar al cerebro y por lo cual las prácticas se ha asociado muy bien en ello. Por ejemplo ir constantemente al cine a ver películas comerciales de alto presupuesto y poco contenido o ir al antro a baliar con el sonido estridente destruye-tímpanos, y a beber alcohol y fumar cigarros destruye-neuronas. Las sociedades son muy celosas de esas prácticas, defendiendo su derechos individuales, en realidad no optan por la variedad de ellas y generalmente se quedan en las mismas, sin cuestionarse otras alternativas. 

Nuevamente, no pienso en que hacerlo sea malo, sino el hecho de que se convierta en rutina y pierda cuestionamiento, cuando al menos ese cuestionamiento es estar consciente de que es puro entretenimiento pero no algo que debe guiar nuestras formas de vivir. Algunas personas que cambian hacia otros hábitos más enriquecedores como la lectura, muchas de ellas pasarán por una selección de lectura también de poco aporte.

La música, las películas, los deportes y los libros, entre otros, siguen siendo los mismos, se favorecen aquellos que son mejor aceptados o digeridos por la población; y cuando uno de ellos da un cambio interno, ese cambio en cuestión de tiempo ocupa el lugar privilegiado y lejos de una evolución aparente. Se podría decir que en la actualidad la fragmentación de la división del trabajo ha sido tan brutal, que reflejada en las especializaciones ahora la gente poco discute con algo que no sea de su campo. La curiosidad por lo otro es mínima, aunque desde el punto de vista posmoderno parezca lo contrario, puesto que la cosmovisión siempre será de aquella educación de la cual no pretenden salir, ya que el salir implica un movimiento que la flojera no parece permitir. 

Y cada vez más los productos se destinan hacia la flojera, donde la tecnología ahora es la que amplía su campo de acción y reduce su tamaño, dejando al humano como un operador. Las carreras profesionales pronto se vuelven más dirigidas a esas operaciones mecánicas, lo cual en vez de crear una necesidad de intelecto la sustituyen y dejan el periodo de ocio a aquello que no las involucra (y también cuando las involucra), permitiendo entonces humanos cada vez menos preocupados más que de sí mismos, o sea , enajenados.

A su vez, las actividades económicas cada vez requieren sólo de un arduo consumo para generar dinero, pero no un gran trabajo detrás, es decir, sin una gran educación muchas personas se valen de otros recursos para hacer dinero; y al mismo tiempo, carreras de larga duración y enriquecimiento académico cada vez son menos necesarias, o al menos así son vistas por la sociedad. Donde una persona con grado de doctor se vale de ser taxista para ganar dinero, o alguien con primaria genera millones a través de medios a veces poco creíbles o legales.

Esto hace que la necesidad intelectual pierda su valor y la flojera poco a poco la va suplantando. Y será la flojera la que a final de cuentas decidirá si este texto será leído o no.

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