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1/7/13

¿Redes sociales o redes virtuales?



Recientemente me he puesto a pensar un poco sobre las redes sociales, así como de los gadgets y de todos los medios de comunicación que nos conectan. Ya una vez hablaba de la cuestión de que a veces invitar a tomar un café nunca llevaba a nada, nunca se concretaba. Mucho sucede en el mundo virtual. He perdido comunicación con gente que a fuerza quiere mi número de celular, cosa que no tengo, y que cuando tengo no uso seguido, y no contactarme por otros medios de los cuales sí dispongo, como mail, facebook, skype, twitter e incluso este blog. Si realmente alguien tiene deseo de comunicarse y contactar a alguien, uno busca la manera, pero muchos se limitan a los medios que ellos quieren.

Por ejemplo, facebook me ha permitido permanecer en “contacto” con mucha gente que he conocido, saber qué andan haciendo y un poco de su vida. Pero realmente son pocos con quienes mantengo verdadera comunicación a través de ese medio. Muchos me dicen “quiero permanecer en contacto contigo a través de facebook” y yo con gusto los añado a mi lista de amigos, pero jamás vuelvo a saber de ellos personalmente.

Por otra parte, tengo muchos amigos que no usan facebook y eso me obliga a contactarlos por otros medios, teléfono o mail básicamente. Pero quizás sea eso, ellos probaron el facebook y se enfrentaron a lo mismo, juntar a mucha gente en tu lista de amigos pero rara vez tener verdadero contacto. Ahora me he dado cuenta de que mantengo contacto con más gente por mail que por facebook.

Esto no quiere decir que facebook es malo ni que voy a renunciar a él, simplemente que mucha gente no le da un uso por igual. Efectivamente, muchos contactos que tengo sólo los tengo por facebook y nunca sabes cuándo necesites contactarlos de nuevo en algún futuro, o bien, tener uno que otro amigo al cual le encanta el facebook y es la única forma de estar al tanto de él.

Otra ventaja del facebook, o twitter, entre otros, es saber que tus contactos aun viven, literalmente. Pero también esto puede ser contraproducente. He tenido amigos y contactos que simplemente me evitan diciendo “no he tenido tiempo, he estado ocupado, mi computadora no funciona, tengo un problema serio que necesito atender, etc.”, pero a través de sus cuentas de redes sociales puede uno observar su actividad. Si realmente no tienen posibilidades de ponerse en contacto, ¿porqué twittean o postean cosas absurdas, como la marca de la bebida que piensan tomar esa noche, o su indignación ante compañías como Mosanto? ¿Acaso eso es más importante y no les quita tiempo que responder un mensaje de un amigo, de un contacto que gustaría conocerlos mejor? ¿Realmente creen que no somos capaces de darnos cuenta o simplemente no les importa?
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El mundo en el que vivimos nos hace tener un contacto más sencillo sin importar la distancia física, pero nos distancia realmente de un verdadero contacto significativo, por ello son virtuales.

10/6/13

Las geografías del mundo




No es la primera vez que escribo algo parecido, pero ahora va con un poco de actualización y en español.

No sé que tan informados estén, pero la geografía no es enseñada de la misma forma en todos los rincones del mundo. Esto cobra mayor relevancia cuando viajamos fuera de nuestro país originario, o bien, cuando charlamos con extranjeros no muy conscientes de este tema y cuyos conocimientos geográficos son limitados a su educación básica.

La primera vez que eso toma relevancia, en México al menos, es en la insistencia de usar términos como “Estados Unidos” en vez de “América” para referirnos al país, o nombrar “estadounidences” en vez de “americanos” a los nacionales de ese país. No es absoluto, puesto que siempre habrá uno que otro mexicano que utilice la palabra “americano” como adjetivo de algo de Estados Unidos o incluso en algunas cuestiones como “futbol americano” o “Capitán América”, en las cuales es casi imposible de aplicarles la regla, pues así son conocidos desde siempre.

No obstante, salvo esas pequeñas excepciones, la mayoría de los mexicanos acordamos que América es un continente, no un país. Y de aquí saltamos a otra escala, pues resulta que, como en Estados Unidos la palabra América es sinónimo de su país, para hablar del continente ellos prefieren decir las “Américas”, es decir, Norteamérica y Sudamérica. A diferencia de México, donde se enseña que el continente americano, que es uno solo, está dividido en cuatro regiones: Norteamérica, Centroamérica, el Caribe y Sudamérica.

Pero en Estados Unidos, Norteamérica constituye desde Alaska hasta Panamá, incluyendo el Caribe, y Sudamérica el resto, es decir, de Colombia hasta la Patagonia. No es difícil de saberlo, solamente se necesita, por ejemplo, hacer un cambio de idioma de un mismo artículo de wikipedia, del español al inglés y verán que América como continente se vuelve “the Americas” en su concepción anglosajona.

Pero esto solamente es al nivel educativo formal, en el imaginario de los despreocupados por estos temas, existen una serie de sinónimos, incorrectos por supuesto, de que Latinoamérica y Sudamérica son lo mismo. Desde una vez que estuve en Tijuana y un estadounidence gritaba lo contento de estar en suelo sudaméricano, hasta una experiencia reciente en la cual un francés parisino me decía que de México para abajo es Sudamérica. Su concepción es tal, que cuando uno les aclara su error es casi imposible de convencerlos de esa realidad. Lo mismo sucede con gente no necesariamente occidental, sino incluso de Medio Oriente, África y Asia.

Otra cuestión que toma relevancia es que, a pesar de que Estados Unidos es uno de los países más conocidos y reconocibles del mundo, para bien como para mal, su ubicación geográfica no lo es mucho. Lo remarco con tan solo el conocimiento de México. Sí, México es uno de los diez países más turísticos del mundo, y aun así mucha gente no sabe ubicarlo. Cuando uno les dice que al norte tenemos frontera con Estados Unidos, la gente se sorprende. Pero a mi me sorprende más, pues Estados Unidos, país tan famoso, sólo tiene frontera terrestre con dos países, y la gente no ubica esos dos países, Canadá y México, los cuales son, irónicamente, igual de famosos en los medios, mas no en la práctica.

Pero dejemos de lado a México y Estados Unidos, y concentrémonos con otras regiones que he encontrado curiosas en el imaginario geográfico. Para los franceses, al parecer todo lo que se ubique al este de Alemania es Europa del este, a pesar de que muchos países de la región, como República Checa o Rumania, se consideran a sí mismos como Europa central. No es difícil darse cuenta del porqué, pues Europa no se acaba aún en los límites de esos países. El absurdo a veces llega cuando un francés que viajó a San Petersburgo, Rusia, me decía lo feliz que estaba de que por fin viajaba fuera de Europa, a pesar de que le remarqué que no era así, no hasta que cruzara los Montes Urales.

Otro continente que es enseñado en la educación básica de México es Oceanía, el cual comprende Australia y países a su alrededor. Regresando al mundo anglosajón, Oceanía no existe como tal, el continente en esa región se llama “Australia”, así es, y el país es considerado continente en sí mismo. La pregunta entonces es ¿Qué sucede con Nueva Zelanda, Papua Nueva Guinea, Tazmania, etc., también ellos son del continente “Australia”?

Lo más interesante fue, que ahora yo actuando con mi imaginario geográfico, consideraba Filipinas parte de Asia. Una vez conocí un filipino y me dijo “No, Filipinas es parte de Oceanía”. Yo quedé sorprendido, y aunque claramente quería argumentar que no era así, sabía que debía mantener una mente abierta, aceptarlo como un nuevo conocimiento y respetarlo, no cometer el error de la gente de la cual me quejo. Y efectivamente, Oceanía es un continente versátil. ¿Se han preguntado a qué continente pertenece el territorio de Hawaii? ¿a América? ¿a Asia?, la respuesta es a Oceanía.

Así, queridos compatriotas, así como latinoamericanos y toda la gente que esté consciente de estos pequeños detalles, siéntanse a gusto de saber que si aún recuerdan este tipo de datos, no están tan perdidos; lo que si molesta es tener que soportar la ignorancia, y peor aún, la mentalidad cerrada de aquellos que no lo ven así.

26/7/10

Crónicas del microbus: expectativas

Dentro de los múltiples momentos que podemos encontrar durante un viaje en el transporte público de la Ciudad de México, especialmente los microbuses y camiones, o bien, “peseros”, es cuando se llena de gente, tanta que llega hasta el estribo, arriesgando sus vidas con tal de no perder tiempo esperando uno vacío, que a veces puede tardar horas en pasar.

El chofer o su ayudante, no satisfechos en cómo están distribuidos los pasajeros, les gritan “recórranse” a pesar de que tal cosa es casi imposible. Pueden seguir así hasta que alguien se decida a gritarles que ya no se puede. Por otra parte, hay momentos en los que efectivamente todavía se puede recorrer, pero algunas personas deciden no hacerlo. Por ejemplo, esto sucede cuando vienen con alguien que está sentado, pero otras veces no es el caso. 

En ciertos momentos, se recorren hasta la puerta de salida, como si fueran a bajar, pero no lo hacen, especialmente los jóvenes. Tal comportamiento ha orillado a cuestionamientos absurdos de gente que quiere bajar y que pregunta a personas que se han parado de sus asientos y se han movido hacia la puerta de salida “¿va a bajar?”, como si su comportamiento no fuera suficiente para expresarlo.

Hay quienes también se colocan estratégicamente cerca de la puerta de salida, curiosamente parados y no sentados aunque hubiese lugar disponible, esperanto bajar pronto, si bien su próxima parada sea en media hora o más. Esto sucede sobre todo con quienes no están familiarizados con la ruta y de hecho llegan a bajarse mucho antes de llegar a su destino, yo diría que en promedio entre unos 100 hasta 500 metros antes.

Pero también está la gente que se sienta para bajarse unas escasas dos o tres cuadras después, incluso en los asientos de la ventana que requieren de que el pasajero de a lado se levante y estorbe momentáneamente a los parados para dejar pasar. A menudo se trata de señoras de 40 años en adelante, y sí, he notado que sí conocen la ruta, pero aún así prefieren descansar unos instantes a consta de irrumpir el orden de movilidad interna de pasajeros.

El espacio-tiempo es quizá el recurso más valioso dentro del transporte, no sólo por fuera.

17/5/10

Cultura tecno: la nueva edad oscura del conocimiento 2

He sido rechazado y discriminado por mi inteligencia e intereses académicos por mis pares, maestros y gente regular de la vida cotidiana fuera de las aulas. Pero al parecer el proyecto de la modernidad ha llegado a tal extremo que la hipocresía es tal, que incluso escuelas me han rechazado el ingreso por mis antecedentes académicos, que, independientemente del buen promedio, no llenan el perfil; un perfil fijo que no cuestione ni se desvíe de su objetivo original. Pero la novedad que me tocó recientemente fue el haber sido cuestionado y saboteado por una psicóloga, quien considero “grave” continuar con mis estudios, sin saber ni importarle mis motivaciones.

Ese es el presente, la edad oscura del conocimiento, una ingenuidad y contradicción de la sociedad, que rechaza a los intelectuales que la cuestionen, que se atrevan a pensar diferente. Pero eso no necesariamente suena extraño ni ajeno a casi cualquier momento de la historia, pero el énfasis es precisamente el hecho de que la edad moderna aparentemente premia el conocimiento. Lamentablemente ese premio es sólo para quienes crean técnicas y tecnología al servicio de las industrias, así como aquellos que se encargan de gestionarlas, lo cual fue ya mencionado hasta el cansancio anteriormente por mí.

Aquel que hace dinero es admirado y considerado normal, pero aquel que busca un sentido de la vida basado en otros proyectos es anormal; donde el dinero, si bien parte de, no es su fin único. Desgraciadamente, aquel que obtenga satisfacción existencial de actividades que no se relacionen con obtener ingresos es considerado desviado, una anomia.

Lo normal es trabajar sin cuestionar, ganar dinero y gastarlo en el consumismo, donde hipócritamente creemos que somos felices, aunque no sea cierto. Yo sé que no digo cosas nuevas, pero es una cuestión “grave” no seguir mencionándolo, pues asumir la realidad es una cosa, pero hacer algo por cambiar esa realidad es otra. Mi trabajo para cambiarla consiste al menos en compartir mi punto de vista.

3/5/10

Crónicas del metro / Cultura tecno: tecnología actualizada

Jamás me habría imaginado que en el metro de la Ciudad de México el mercado de gadgets llegara tan rápido. Me sorprendió que uno de los vendedores de discos y dvds piratas que ponen su audio a todo lo que da, trajera consigo un ipad para mostrar el video.

Así es, el ipad, aquel inútil gadget tan demandado y caro, estaba ya en las manos de los vendedores en el metro. Claro, puede ser robado, decomisado, etc, de por sí hay una mafia detrás; sin embargo, a pesar de ello, es interesante notar cómo alguien que se supone es pobre y vive de vender discos piratas, tenga en sus manos como herramienta de venta un aparato que las personas de clase media mexicana tardarían en animarse a adquirir. 

Será la necesidad de estar actualizado quizás, pero eso demuestra lo poco concientes que estamos de mirar a nuestro alrededor, incluso dudaría que el vendedor supiera qué es una ipad para comenzar.

26/4/10

El cambio climático (paradigmático) 2

Nuevamente, se abrió la discusión sobre el cambio climático, esta vez concerniente a la erupción del volcán en Islandia y los muy recientes terremotos en el mundo. Mi interlocutor argumentaba que el ser humano provoca tales fenómenos, por el cambio climático y la explotación de recursos; como la extracción del petróleo, en la cual según él hay que cavar miles de kilómetros para llegar a éste (y no se refería al conjunto total de kilómetros de excavaciones, sino de una sola excavación). Yo no estaba de acuerdo del todo y obvio, no le gustó que lo contradijera, sin embargo, mantengo mi opinión sobre el asunto la cual es la siguiente:

La erupción volcánica, así como un terremoto, son fenómenos naturales por sí mismos. Cuando ellos afectan nuestro estilo de vida, son fenómenos sociales. Nosotros no provocamos erupciones volcánicas o terremotos, pero si provocamos problemas cuando no sabemos lidiar con ello. Si no existieran los aviones, ¿estaríamos preocupándonos por el dichoso volcán?; si no hubieran asentamientos humanos que fueran destruidos y vidas humanas perdidas ¿estarían los terremotos en las primeras planas?

Estos fenómenos naturales han ocurrido desde siempre y están incluidos en la historia humana. Sin embargo, anteriormente eran fenómenos relativamente aislados o regionales, que afectaban sólo las localidades. En un mundo globalizado como el actual, el dinero y la información se mueven rápidamente por el planeta, y es así entonces que le damos más importancia. Además, cabe recalcar que la población mundial es cada vez mayor, así que con ello hay más probabilidad de bajas o afectados.

El cambio climático es un fenómeno que va en conjunto, pero no provoca terremotos o erupciones. Estaría de acuerdo si hablamos de elevaciones en el nivel del mar, cambio de corrientes marinas, meteoros como huracanes o tormentas, sequías e incendios forestales. Mi interlocutor decía que la actividad del Popocatpetl, uno de los volcanes más famosos de México, era culpa del ser humano. Irónico (e ignorante), tomando en cuenta que el eje volcánico transversal ha existido desde antes de la llegada del hombre al continente americano. De hecho, el nombre Popocatpetl en lengua náhuatl significa “cerro que humea”.

Es verdad que la transformación que ha hecho el ser humano de la naturaleza ha tenido un impacto jamás visto, pero tampoco significa que todo fenómeno natural es provocado por el ser humano mismo, eso es jugar a ser dioses. Aunque, ahora que recuerdo, dios es de hecho una invención humana, igual y sí se puede.

22/3/10

Saber vender: ¿Dónde quedó el respeto?

Continuando con el mismo tema, me cuesta mucho, pero mucho trabajo imaginar o entender la cabeza de los comerciantes, sean vendedores o compradores. Últimamente lo único que escucho es “yo me comunico contigo”, “yo te hablo”, “nos vemos en tal parte”, “suena muy bien, deja vemos el próximo sábado” y así sucesivamente.

Cuando la gente no quiere comprometerse, pero tampoco quiere sentir la culpa de faltar al respeto al rechazar, dejan todo de esa forma, dejándola a la procrastinación y la ambigüedad. El problema es que lo único que hacen es hacerle perder el tiempo a las personas, quienes creen que por fin van a recibir dinero o a obtener la mercancía.

El problema es que no sólo los comerciantes, la gente se porta de igual manera. “A ver cuándo nos echamos un café”, “A ver cuándo nos vemos”, etc. Todo significa “jamás”, ni aún cuando el que no propuso es el que organiza. ¿Cuál es el chiste de todo esto? ¿No sería mejor decir que uno no tiene interés? Al parecer la gente, excepto yo como siempre, no piensa así, cree que dejando las cosas ambiguas es la mejor respuesta, aún cuando a ellos mismos les conviene que se lleven a cabo.

La falta de respeto es aquella que se logra no siendo fiel a la palabra, que simplemente la sinceridad del rechazo.

El rechazo es duro, pero ahorra tiempo e ilusiones.

8/2/10

Crónicas del microbus: el cambio (climático) paradigmático

Me encontraba camino a casa en el camión después de un largo día lluvioso y cuando me voy preparando para bajar escuché a una señora, entre 50 y 60 años, decir más o menos lo siguiente:

El otro día estaba platicando con un señor ya grande sobre el problema de Haití, me dijo que era como Gomorra y Sodoma, que por no profesar el credo de dios, él mismo los castigó. Sin embargo, no pienso igual que él, digo, no voy a ponerme a discutir con él, es muy espiritual. Yo no creo que dios haya castigado a Haití, hay muchas criaturas inocentes viviendo ahí, ¿acaso a ellas las va a castigar? Más bien somos nosotros mismos quienes ocasionamos esto, por crear el cambio climático, por ello tenemos terremotos como estos.

A mi más humilde opinión, creo que la señora tiene razón sólo en una cosa: no hay que alegarle al viejo señor. Lo mismo hice yo con ella, excepto que puedo discutir su caso aquí en este blog, para eso lo tengo. 

Primero que nada, al parecer el cambio climático crea “¿Terremotos?????” Sé que favorece el incremento de huracanes y otro tipo de meteoros, pero no sabía que también terremotos. Supongo que el cambio climático es tan, pero tan fuerte que puede hacer que se muevan las placas tectónicas más frecuentemente, todo eso antes de derretir los polos. 

Y otro punto que hay que observar radica en el subtexto de su comentario de “criaturas inocentes”, al cual pienso se refería a “niños y niñas”. Si estoy en lo correcto (espero no estarlo), no veo diferencia alguna entre su comentario y la del señor, pues es igualmente excluyente en cuanto a las “criaturas no inocentes”. Y al final, nos vamos a fregar, sea por dios o por el nuevo paradigma, el “cambio climático”.

Uno puede decir que quizás hay mucha gente pensando esto y otras pensando cuestiones diferentes, que es irrelevante. No siempre, a veces esto es un reflejo de una mentalidad colectiva, lo representativo será otra cuestión.

14/9/09

Saber vender

El intercambio con fines de obtener recursos es tan antiguo como la humanidad misma, pero no por eso pareciera ser un proceso innato. Pareciera que el simple hecho de tener mercancía que vender nos hace inmediatamente comerciantes, pero no es así. Ese trabajo requiere años de práctica, de desilusiones y pocas ganancias. Pero cuando las oportunidades llegan, no parecen ser tomadas.

Existe el comerciante que, al no tener en el momento algo, le dice al cliente que se dé una vuelta la próxima semana, a fin de que en ese tiempo consiga lo que busca. El cliente vuelve la siguiente semana, pero el comerciante, quien no reconoce al cliente mismo y ni siquiera recuerda que le había dicho que buscaría la mercancía, vuelve a hacer dicho ritual vocal de prometer traerlo la semana próxima.

El cliente, quien aún está al tanto e interesado, le recuerda al vendedor de su anterior visita, a lo cual el comerciante sugiere darle un teléfono para que se comunique mejor para evitarle el traslado y no tenerle aún lo que busca. Finalmente, el cliente llama por teléfono al vendedor la siguiente semana para saber si adquirió por fin el producto; pero el comerciante, sin reconocer al cliente, le dice que no maneja esa mercancía.

Otro cliente va con el comerciante, a quien le pide cierto producto. El vendedor se lo tiene listo al día siguiente y el cliente efectivamente va ese día a recibirlo. Desgraciadamente, el vendedor, sea con malicia o ignorancia, trae otro producto al cliente, además de que tiene un costo mayor. ¿Será cuestión de crisis, de neoliberalismo salvaje, de falta de oportunidades? Si, no hay duda, pero no siempre. 

Aunque estos ejemplos son muy comunes en el plano del pequeño comerciante, las grandes empresas también hacen un uso opuesto, pero igualmente equivocado de los medios de comunicación para poder vender a algún cliente en especial. No es de extrañar que de repente, nos llegue una llamada donde promocionan algún producto, servicio o paquete que no queremos. 

Después de amablemente rechazar tal oferta, nos llega otra llamada, de la misma empresa, pero de diferente operador, quien al parecer no está al tanto del rechazo del cliente pues la empresa no mantiene una base de datos de quienes aceptan y quienes no. El problema se multiplica y al menos una vez por semana la llamada se repite, hasta que de pronto se vuelve una molestia repetitiva. Uno termina por salirse o por nunca ingresar a la línea de crédito de tal empresa.

El respeto al cliente es la base para lograr una mejora en las ventas, lo cual no es simplemente hablarle bonito, sino poner atención a lo que realmente desea.

10/8/09

El espíritu humano negado

(otro post que escribí originalmente para el blog geomosaico)

El humano, lleno de antropocentrismo buscará la ardua dedicación a sí mismo, rechazando “al otro” como si fuera una obviedad la ignorancia. No hablo nada más de la poca atención hacia los grupos de minorías que de por sí luchan primero por un reconocimiento, después por derechos y finalmente poder; sino también por aquello de lo cual sabemos que surgimos pero que no nos consideramos parte ya más. 

Hablo de lo que el humano considera “natural”, siendo incluso ese un concepto “humano”. La separación que hace es tal que divide el conocimiento dedicado a sí mismo y a lo natural. La separación es muy obvia cuando pasa del rechazo de las minorías a los animales, algo que aún no ha tratado de aceptar en su totalidad.

No es difícil escuchar, leer o conocer comentarios sobre la asombrosa inteligencia que tenemos, el poder de transformar y de crear cosas que los otros animales no pueden hacer. Sin embargo, la glorificación carece de sentido más que de un fin en sí mismo. Nuestras cualidades simplemente pueden ser únicas y diferentes, pero no mejores. Al parecer, la transformación del planeta que hemos creado no ha sido necesariamente la más inteligente.

Lo menciono por el hecho de que los problemas “humanos” y “sociales” en realidad son parte de la misma problemática: la ardua devastación del medio y de los grupos sin poder. Muy probablemente es en realidad esa falacia la que mantiene en sí la poca reflexión sobre una ontología hacia el cambio. Si tenemos el intelecto y la capacidad de transformación, no existe tal más que al exterior pero no al interior. 

El hedonismo de lo innecesario se convirtió en el fin de unos y la satisfacción de las necesidades básicas de muchos. Las respuestas a los problemas son tan obvias, pero no así la capacidad de cambio, hasta que la necesidad más básica defina el destino de dos grupos; sobre ello, sin embargo, el debate continuaría.

Cuando la necesidad más básica sea la disputa de las fragmentaciones humanas, la herencia del pasado definirá si los vencedores sabrán o no cometer los mismos errores, llevando no sólo la autodestrucción, sino la destrucción de todo lo que esté alrededor. Y sabremos si somos un espíritu humano del ave fénix o sólo la ironía de ser el experimento fallido de la naturaleza de la cual nos quisimos desprender.

6/7/09

Cultura tecno: La nueva edad oscura del conocimiento

La inmersión en un sistema social ya muy definido por una educación segmentada y editada muchas veces imposibilita ver “más allá” de lo que las estructuras van creando. En las sociedades industriales, especialmente aquellas que forman a la clase trabajadora del sector secundario y principalmente del terciario, han incrementado cada vez más sus estudios hacia las ingenierías y carreras con referencia a negocios como administración o marketing. Cada vez encuentro menos gente dedicada a otras alternativas, ni siquiera el hecho de decir “me hubiera gustado” o “al menos compro libros, visito museos de” encuentro, ni mucho menos algo parecido pareciera nacer. 

Estas profesiones son las que crearan a los obreros de la globalización, produciendo tecnología y vendiéndola. Se siguen las carreras como extensiones de la ecuación básica, como un paso entre bachillerato y universidad sin necesariamente una verdadera elección. Por una parte envidio a quienes realmente les gusta y tienen aptitudes para la carrera, pues están en el mejor momento que jamás pudieran tener, pero no son ellos quienes me preocupan, sino todos los demás. 

Otra cuestión que me ha llamado la atención no es en sí lo corruptos que están los medios, cuya información tiene nada veraz; sino los “medios alternativos” los que me han consternado, canales culturales o similares, done la gente inteligente es mostrada como aquella que maneja algún conocimiento relacionado con la tecnología (no nada más las múltiples facetas de la ingeniería, sino incluso ya la muy de moda biotecnología y la computación). 

La gente que aparece como innovadora, la que construirá el futuro en realidad se preocupa, al menos como lo presentan, en hacer más eficiente una tecnología, pero no una sociedad; aunque el discurso obviamente sobreentiende sin que sea verdad necesariamente, que con una mejor tecnología habrá una mejor sociedad. Por ejemplo, hacer un auto cada vez más veloz, pero no uno más seguro. Crear métodos para hacer que la “cruda” o el efecto embriagante del alcohol dure menos tiempo, pero no cómo combatir la adicción y disminuirla. 

Mejores tecnologías de reconocimiento de la persona y de espionaje, pero no sobre acuerdos internacionales y de cooperación que hagan amigables a las naciones entre sí para un mejor desarrollo social, y aunque existen aquellos que si se relacionan con esos temas, obviamente no omiten la parte tecnológica que favorece a ciertos sectores pero no a toda la población.

Por otra parte, las historias de ficción y entretenimiento modernas muestran a un hombre o mujer inteligente estereotipado como alguien que domina una técnica o tecnología, alguien bueno con los números y con la maquinaria. El hacker o el programador es ahora el líder de un equipo, y si no lo es, al menos es crucial e indispensable. El científico explorador por otra parte es un aventurero, pero no un pensador.

Sin embargo, ¿Dónde está el pensador social? Él si está en la historias, pero juega un rol diferente, el del antagonista. Él es quien quizás está más preocupado por cambiar el orden social, mientras que el héroe es quien trata de mantener el status quo del mismo. Ambivalencias suceden cuando el villano ya tiene en su control el orden social, donde de cualquier modo el héroe tratará de luchar por recuperar ese orden original, correspondiente a los ideales contemporáneos del mundo real, aunque la historia ficticia esté ambientada en el pasado o en el futuro con respecto a nuestro tiempo. 

¿Entonces realmente estamos o no ante una edad oscura del conocimiento, al menos de buscar un verdadero conocimiento? No es difícil darse cuenta de que la investigación original no es financiada por los gobiernos tanto como la aplicada. Si alguien no cuenta con alguna especialización es tachado de incompetente. Si tiene más de una (que en primera instancia no parezca próxima a la otra) es tachado de indeciso y por consiguiente, le es requerido que se concentre sólo en una.

¿Qué podemos concluir? Al parecer existe una variada gama de opciones de profesionalización, pero una aún segmentada y favorecida división social del trabajo, que crea ideología. El ideal renacentista del “todólogo” no es entendido ni respetado actualmente, especialmente si no circunnavega en las ya mencionadas favorecidas labores y mucho menos si las cuestiona. La visión tecnocrática domina sin que nos demos cuenta que entre más creamos en ésto, más contribuimos a mantener y reproducir el status quo de la desigualdad, una ignorancia que ha prevalecido siempre. 

23/3/09

Cultura tecno: la aceleración tecnológica

Es increíble que fue hasta el año 2008 que pude juntar dinero para comprar una nueva computadora. Incrementé 8 veces la memoria y 6 veces el disco del modelo que tenía, el cual apenas cumplía cinco años y ya comenzaba a jubilarse. Entre otras cosas que mejoraron, algo que había esperado con mucha anticipación era un quemador de DVD. 
Sin embargo, es una lástima que sólo hasta que pude tener la tecnología que me permitiera por fin crear DVDs, tuve que esperar un hiato de muchos años para dar el salto de VHS. Recuerdo bien como habíamos tenido una videocasetera beta por mucho tiempo y a ésta no le quedó de otra que irse al rincón y espolvorearse con el desuso. Pasó lo mismo con su sucesora y temo por mi reproductor de DVD, pues ahora comienza la introducción del Blu Ray.

Me es complicado entender como poco a poco el disfrute de una tecnología cada vez es más efímero de lo que parece. Alguien que no destina tanto dinero para adquirir lo último en tecnología (o que a veces simplemente no puede) como yo, sólo hasta que puede o se decide encuentra que esa tecnología está a punto de ser desplazada del mercado.

No obstante, no es sólo el hecho de pasar un tiempo en el ahorro y la decisión, hay más cuestiones circundantes al fenómeno. Por un lado la desilusión, como aquella que tuvo un conocido mío cuando compró un ipod de capacidad de 4 Gb y que por una no gran diferencia de costos, sentía envidia de aquel que compró uno de 20 Gb. 

Las actitudes también son un tanto interesantes. Para mi sorpresa, un maestro criticó mi memoria usb por dos cosas: primero por requerir una extensión usb cuando no lograba embonar en el puerto y por otra parte, porque tenía un tamaño de un centímetro mayor a lo largo y ancho que los de mis compañeros. Al parecer para aquel individuo esa tecnología no era óptima para los estándares del día y no era nada funcional, aunque para mi fuera el caso opuesto. Al parecer, se crea esa sensación de tener lo último, sin realmente pensar que tan útil realmente es la actualización.

Finalmente, ¿qué va a pasar con toda la tecnología que expira rápidamente? Sonará sorprendente, pero mi videocasetera beta, aquella de la que nunca me pude deshacer, aun está en óptimas condiciones, tanto como mi reproductor DVD. Le damos jubilación a lo que tan pronto es superado y no hay preocupación por encontrar un lugar en el espacio para aquello, sobre todo un espacio útil.

La cuestión más allá de este ejemplo basado en la tecnología, es que las mismas actitudes se crean no sólo con las cosas, sino con la gente, donde la confusión entre sujeto y objeto se pierde si la utilidad de su trabajo es inservible en las configuraciones que hemos creado para el presente.

22/12/08

La música ha muerto

O se ha estado muriendo desde hace ya tiempo. Por finales de los años 90’s y principios de la siguiente década en plena adolescencia me gustaba mucho escuchar música y ver videos, particularmente en MTV. Poco a poco, ya cerca del año 2003 dejó de gustarme el canal, especialmente porque para ese entonces habían desaparecido muchos programas interesantes como Behind the music y mi favorito MTV clásico, donde podía ver videos de la música que me gustaba, ya que, con todo respeto a quien le guste, he sentido que no ha salido al mercado ya muy buena música desde lo que va del siglo, al menos no ha habido un movimiento musical interesante de calidad (que no quiere decir que no salga música de calidad, pero ésta permanece generalmente oculta).

Precisamente por ello el canal poco a poco se concentró en el mercado adolescente, los grupos y estilos sumamente enfocados en ellos. La música del adulto contemporáneo poco a poco se desvanecía. Después saldría la versión latina de VH1, con un tipo de música enfocada más a ese público mayor. Pero igualmente poco a poco fue sustituida por la música adolescente. 

Tuve que recurrir a comprar DVD’s, algunos originales, otros piratas, donde pudiera ver conciertos y videos de lo que me gustaba. A veces descargaba los videos en Internet y los almacenaba en mi disco duro. Sin embargo, años después encontré en YouTube la mejor forma de ver videos, muchos de canciones que no conocía. Los podía ver cuando yo quisiera y encontrar versiones tan diversas. 

Por obvias razones decidí deshacerme de parte de mi archivo de videos en el disco, ya que ahorraba memoria y no costaba tanto descargar un video del sitio sin necesidad de guardarlo. Sin embargo, hoy me acabo de dar cuenta, esa era también ha acabado. Muchos videos han sido retirados de YouTube por “infringir derechos de autor de un tercero”, tercero que son las discográficas como Warner.

No sé qué siga, probablemente YouTube tenga que pagar derechos de autor a través de suscripciones con costo a su sitio, o bien bañarnos con publicidad spam, o quizás simplemente restringirnos el número de videos/tiempo que podamos ver; no sé, todavía se encuentra en el proceso de ajuste. Asimismo, siempre habrá un sitio alterno libre, siempre hay ingenio y resistencia contra el sistema.

Pero me pregunto porqué siempre tenemos que estar pagando por todo, por escuchar música por ejemplo. La música ha perdido su estética, ya no importa la calidad, sino vender. Incluso ya no importa trascender, es vender. Lo mismo con el cine y la televisión, incluso los libros. Sabemos muy bien que no siempre hay que confiar en que uno de ellos esté en boga por ir en contra de las ideas preestablecidas, a final de cuentas ese no deja de ser un truco publicitario que, si, adivinaron, vende.

6/10/08

Normal

¿Qué es lo normal? Sin duda una pregunta fuera de lo normal. Puede ser la media, el promedio o cualquier cuestión estadística que pretenda resumirnos el significado con números. Pero podría decirse que es aquello que consideramos común a todos o a la gran mayoría, algo que difícilmente cambia. ¿Pero qué es eso que consideramos normal? Recordé haber visto una historia donde alguien famoso deseaba tener una vida normal para así salir de sus problemas. La pregunta sería ¿Qué es lo que el famoso considera normal? Yo pensaría que es la condición de no tener fama. 

Fue entonces que se me vino a la mente el hecho de que lo normal es aquello que no es extraordinario para uno. Si lo pensamos, mucha gente habrá en algún momento de su vida reflexionando sobre lo mismo que aquel famoso, en ser una persona normal, pues pensamos muchas veces que nuestros problemas son extraordinarios. Lo mejor de todo es cuando averiguamos que nuestros problemas son de lo más normal, pero nos rehusamos a pensar en ello. Yo diría que el pensar que somos normales nos deja preocupados por lo poco importantes que podríamos ser.

Lo malo de ésto es si nos dejamos llevar y nos enajenamos de nosotros mismos, así como de los demás; la capacidad empática se acentúa o se pierde en la búsqueda del sentido a los hechos. Pero aquello extraordinario no necesariamente son problemas, son cualquier situación, condición y experiencia única, sin ser propiamente negativa. Al fin y al cabo, los normales son a pesar de todo diferentes, pero nos esforzamos en homogeneizar las diferencias cuando conviene. 

22/9/08

Sín-tesis

En el mundo en que vivimos guiamos la educación hacia la reproducción del sistema, donde los supuestos que no quepan en él son deliberadamente rechazados. Se trata de educar hacia reparar los daños que hemos provocado, pero no a prevenirlos. La profesionalización académica se encamina a mejorar la calidad de los satisfactores sociales pero no a replantear las verdaderas necesidades.

En parte es quizás por ello que trato de permanecer lo más alejado posible de la monotonía que puede crear la rutina de un trabajo de corto alcance, en lo espacial (sólo una pequeña región que atiende a gente de cierta clase) y lo temporal (mis servicios terminan tan pronto se me considere no competente).

Ahora que con el proyecto neoliberal global se encarrera hacia la conquista económica espacial, los legados quedan olvidados, tanto a un nivel comunal puesto que los beneficios son ahora privados, así como los individuales, al crear en la gente la condición de acumulación con el fin de no desaparecer de la misma sociedad enajenada de ellos mientras su poder económico no se los permita.

Dentro del marco psicológico, una disonancia cognoscitiva se desencadena en las mentes de las unidades sociales humanas, donde el conformismo de las condiciones nuevamente limita las expectativas, siendo en su mayoría pensar en la abundancia hacia el futuro. Por ejemplo hasta los más necesitados que no tienen capacidad económica para consumir, tienen en la mente hacerlo tan pronto el dinero sea posible. Y en realidad es algo de toda la humanidad, pensar en un futuro donde la acumulación de bienes sea el sueño.

Es el pensamiento moderno muy probablemente el que nos sigue guiando hacia ello, hacia el futuro. Dice la ciencia física que el tiempo tiende a acelerar el todo hacia el futuro, pero el humano ha visualizado eso no como una velocidad de desplazamiento espacial, sino como un crecimiento del espacio, una expansión hacia el infinito.

Pero claro está que ese espacio social no es el físico del mundo abstracto, sino un mundo de recursos finitos cuya abundancia desaparece al mismo tiempo que se piensa lo contrario. El comportamiento humano parece entonces encontrar caminos fragmentados para lograrlo. Los espacios-tiempos limitados, circunscriben lo que anteriormente en otras sociedades de modos de producción premodernas podían configurar de manera diferente.

Se trata de las relaciones sociales, cada vez más cortas por la necesidad de consumo. Lo nuevo tiende a ser creído como lo mejor, como en la música o el cine, mientras que lo viejo no lo es, aunque tan pronto es reconocido nuevamente su cuestión añeja es adjuntada al sistema reproductivo de consumo actual. Pero también lo son las amistades, los amores y los sentimientos, con grandes alcances en cantidad pero muy pocos en calidad. Y con la cantidad la modalidad también cambia, llegando hacia categorías tan raras que tratamos de encasillar sin tener opinión alguna que la que hemos absorbido del discurso generalizado.

Es esta atracción hacia la diversidad, que la visión posmoderna con falta de proyecto ha creado medios de expansión de la visión del mundo, pero en amenaza de la idea imperialista, que sin duda no es idea de unos cuantos, sino siendo parte del espacio vital de cada persona, incluyéndome a mí.

15/9/08

La sociedad perezosa

El otro día estaba pensando en un tema del cual comentar, existen infinidad, pero me daba flojera escoger uno y desarrollarlo. Irónicamente, creo que eso último fue lo que me inspiró a escribir. La flojera es algo que está presente en la sociedad moderna y de la cual habría que reflexionar un poco.

Me he dado cuenta de que la percepción de la holgazanería en cada sociedad es diferente, pero he de señalar algunas cuestiones. Por ejemplo, ante una sociedad en la cual las arduas horas dedicadas al trabajo extraen gran parte de nuestra energía, buscar un espacio-tiempo de relajación o socialización es algo muy demandado; sin embargo, conforme la sociedad se ha vuelto consumista esos espacios-tiempos en realidad se han convertido en material de entretenimiento, por lo general, de un entretenimiento vacío o con el cual hay poco que reflexionar.

Yo pensaría más bien que es un entretenimiento que está hecho con el fin de no aportar al intelecto o de dejar de hacer trabajar al cerebro y por lo cual las prácticas se ha asociado muy bien en ello. Por ejemplo ir constantemente al cine a ver películas comerciales de alto presupuesto y poco contenido o ir al antro a baliar con el sonido estridente destruye-tímpanos, y a beber alcohol y fumar cigarros destruye-neuronas. Las sociedades son muy celosas de esas prácticas, defendiendo su derechos individuales, en realidad no optan por la variedad de ellas y generalmente se quedan en las mismas, sin cuestionarse otras alternativas. 

Nuevamente, no pienso en que hacerlo sea malo, sino el hecho de que se convierta en rutina y pierda cuestionamiento, cuando al menos ese cuestionamiento es estar consciente de que es puro entretenimiento pero no algo que debe guiar nuestras formas de vivir. Algunas personas que cambian hacia otros hábitos más enriquecedores como la lectura, muchas de ellas pasarán por una selección de lectura también de poco aporte.

La música, las películas, los deportes y los libros, entre otros, siguen siendo los mismos, se favorecen aquellos que son mejor aceptados o digeridos por la población; y cuando uno de ellos da un cambio interno, ese cambio en cuestión de tiempo ocupa el lugar privilegiado y lejos de una evolución aparente. Se podría decir que en la actualidad la fragmentación de la división del trabajo ha sido tan brutal, que reflejada en las especializaciones ahora la gente poco discute con algo que no sea de su campo. La curiosidad por lo otro es mínima, aunque desde el punto de vista posmoderno parezca lo contrario, puesto que la cosmovisión siempre será de aquella educación de la cual no pretenden salir, ya que el salir implica un movimiento que la flojera no parece permitir. 

Y cada vez más los productos se destinan hacia la flojera, donde la tecnología ahora es la que amplía su campo de acción y reduce su tamaño, dejando al humano como un operador. Las carreras profesionales pronto se vuelven más dirigidas a esas operaciones mecánicas, lo cual en vez de crear una necesidad de intelecto la sustituyen y dejan el periodo de ocio a aquello que no las involucra (y también cuando las involucra), permitiendo entonces humanos cada vez menos preocupados más que de sí mismos, o sea , enajenados.

A su vez, las actividades económicas cada vez requieren sólo de un arduo consumo para generar dinero, pero no un gran trabajo detrás, es decir, sin una gran educación muchas personas se valen de otros recursos para hacer dinero; y al mismo tiempo, carreras de larga duración y enriquecimiento académico cada vez son menos necesarias, o al menos así son vistas por la sociedad. Donde una persona con grado de doctor se vale de ser taxista para ganar dinero, o alguien con primaria genera millones a través de medios a veces poco creíbles o legales.

Esto hace que la necesidad intelectual pierda su valor y la flojera poco a poco la va suplantando. Y será la flojera la que a final de cuentas decidirá si este texto será leído o no.

18/8/08

Crónicas del microbús: tierra de nadie… sí, del conductor

La calle, el último lugar en donde la gente puede caminar en la dirección que le apetece debido a ser lo más cercano a un lugar compartido a causa de las fragmentaciones del espacio. La calle sin embargo es reclamada; un ejemplo puede ser el caso de los microbuseros de la Ciudad de México. El chofer una vez en su máquina hace suyas las leyes de transito según le convenga. El poderío recae en su baja educación que no le permite ser consciente de los límites sociales comunales, también en saber que la falta de regulación en las calles y avenidas le da la libertad y la magnitud del tamaño de su transporte y el hecho de no ser a veces propietario del mismo le permite tomar riesgos aventureros, que lamentamos todos los demás.

Al interior del camión las leyes son aún más duras para sus pasajeros, donde ni siquiera un reglamento existe para impedir que el sonido estridente de una música de mal gusto invada los oídos. El equipo de sonido amplifica los bajos y muchas veces son colocados en la parte trasera del camión. Sin embargo, un arma aún más poderosa es el de la gente sometida, esa actitud sumisa que impide un motín al interior. Claro está la ley del chofer, la de aquel con menos educación y posiblemente menor nivel intelectual que cualquiera de sus más humildes pasajeros.

Es cierto, no hay que generalizar, pero ante una mayoría encasillada deberíamos de sentirnos orgullosos cuando nos encontramos con un autobús limpio, con un chofer respetuoso y amable que conduce con prudencia. Yo diría que ellos son leyenda, héroes anónimos de la ciudad y de sus calles. Si algún día llegan a conocer a uno siéntanse más orgullosos que cuando conocen a sus ídolos otorga-autógrafos.

11/8/08

Cultura tecno: Las cajas de luz y sonido

Desde que la tecnología ha brindado máquinas que entretienen algunos de nuestros sentidos, la atención se ha enfocado hacia ellas, dejando de lado la experiencia del intercambio comunicativo tradicional, así como el interés en recuperarlo. La dinámica al interior de los hogares o de otros espacios está dirigida hacia el constante entretenimiento de nuestros sentidos, como si no fuéramos capaces de funcionar sin esa estimulación. Tener siempre prendido el radio, la televisión o la computadora es algo casi obligatorio, a veces sin necesidad de escuchar algo en especial, un programa favorito que ver o un sitio de Internet que navegar.

La socialización está enfocada en esas tecnologías y negadas en la vida terrenal donde uno respira. La soledad, sin embargo, está presente, sea ante las ideas absurdas de socialización tan cortas que nos cuesta pensar en la larga duración. El conjunto de estas ideas desemboca en la anomia, en la segregación, a veces tan simple de ver como el ignorar a alguien o prestarle poco interés. Es aquí donde realmente reflexionamos y decimos, “¡Oh! la televisión tiene razón”, o tal vez lo contrario, “ella es la culpable” cuando en realidad tanto ella como las otras tecnologías son producto nuestro y las reflexiones en realidad no existirían y mucho menos tendrían sentido si nosotros no usáramos esos objetos.

Pero el sentido ya está presente en nuestros días, el cual cada uno encuentra muchas veces por desgracia en esos medios; que más allá de la tecnología posibilitadota, es el contenido transmitido. Y aquí siendo realista, la mayoría de la población no está lo suficientemente educada para poder tener un pensamiento crítico en cuanto a esos contenidos o de sí mismos. A veces uno puede desear relajarse y buscar entretenimiento, lo cual es comprensible, pero cuando esta práctica se vuelve rutina diaria privilegiada, dejando de lado otras cuestiones que podrían ser más productivas, interesantes e importantes, como la comunicación humana frente a frente o la búsqueda de conocimiento que movilice nuestras acciones hacia una mejor convivencia, no dictada por una empresa de consumo de entretenimiento, entonces vamos hacia una reconfiguración que nos llevará a una crisis, la cual a pesar de estar presente, no somos conscientes de ella, pues estamos atentos a los medios que niegan su existencia.

28/7/08

Libertad de elección: ¿Andas bajo de energía?

Cuando fui a la consulta ciudadana, cual fue mi sorpresa (no realmente, pero hay que añadir dramatismo) cuando como siempre estaban las dos opciones, la A y la B, la 1 y la 2, la primera y la segunda…

Efectivamente, no podemos escapar aparentemente de esta maldición, una consulta ciudadana sobre la reforma energética de México bajo la regla de las dos opciones, con dos posibles respuestas, analicemos:

1 Actualmente la explotación, transporte, distribución, almacenamiento y refinación de los hidrocarburos (petróleo y gas) son actividades exclusivas del gobierno. ¿Está usted de acuerdo o no está de acuerdo que en esas actividades puedan ahora participar empresas privadas? SI / NO

2. En general, ¿está usted de acuerdo o no está de acuerdo con que se aprueben las iniciativas relativas a la reforma energética que se debaten actualmente en el Congreso de la Unión? SI / NO

Ambas preguntas dicen lo mismo, pero el truco es que la gente no se de cuenta de ello, y donde deben decir si digan no y viceversa. Se cuantifica preferentemente la opción donde más conviene, olvidando la contradicción de la opinión en la otra pregunta.

Bajo un panorama donde la ciencia positivista piensa que preguntando a la gente y creyendo en la más clara opinión podemos lograr cambios, cuantifican sus opiniones a su favor; la realidad es que el más lucido analista, con una visión a futuro y un desinterés por el poder podría darse cuenta de cual es el mejor camino, y preguntando a la gente un ¿verdad que sí? o ¿verdad que no? es como un padre manipulando a su hijo para sus propios caprichos.

Aunque un tanto lógica y cuadrada parece ser caracterizada la creencia de Merovingian en Matrix, aquella opinión sobre la ilusión de la elección, creada por los que tienen poder y los que no, sinceramente parece ser una perfecta analogía en el mundo actual, bajo éste tipo de situaciones.

Una tercera conclusión que puedo ofrecer es siempre pensar hasta que punto nuestras elecciones, no nada más las oficiales, sino las que hacemos todos lo días, están sujetadas ante nuestros más puros deseos o a la racionalidad más lógica que podamos tener, sin que sean los deseos de otro; hasta que punto estamos conscientes de cada una de ellas; que futuro vendrá tras elegir y de que pasado proviene la decisión ya tomada.

21/7/08

Libertad de elección: seguridad en venta

Cuando regresaba a México del extranjero, me dí nuevamente cuenta de algo interesante, la libertad de elección. En el avión me ofrecían desayuno y yo con mucha hambre que tenía me dio mucho gusto poder comer; pero cual fue mi sorpresa cuando sólo podía elegir dos platos: “omelet o huevos con jamón”. ¡Sorpresa!, yo no podía comer huevo, pero tantas horas de ayuno hicieron que ese día fuera una excepción, porque sólo tenía dos opciones, ninguna me beneficiaba, pero tenía que agradecer el servicio.

La libertad de elección surgió como uno de los pilares de la modernidad, cuando el individuo cobró importancia y cuando la opinión pública fue un tema ambiguo pero recurrente. La mercancía se ha apoyado en modificarse de acuerdo al capricho del consumidor, al hacerse de múltiples facetas, crea la ilusión de que el individuo puede elegir entre ellas, cuando en el fondo se trata de lo mismo. Poco a poco, las elecciones se sobreponen creando confusión sobre qué es lo que uno quiere.

No fue sino hasta que los vasos de cristal se comercializaron, que los colores de las bebidas cobraron importancia; cuando el nombre de una marca adquirió una mayor valor que la calidad de un producto y su uso; y así sucesivamente, nos encontramos en una aparente elección en cuestión cotidiana, anclada en el discurso del derecho (y de la derecha), en realidad es una forma de control de la cual nos quisiéramos desprender, tal como Stan Marsh en este episodio.

Ahora me gustaría tomar como ejemplo la ley del ISSSTE en México. Es interesante hacer diversas observaciones sobre cómo nos quieren vender la ley, y digo literalmente VENDER, por que muy para mi sorpresa la forma en cómo es comunicada la imposición parece haber sido planeada por un guionista de infomerciales de domingo en la mañana; basta con ingresar a éste sitio para que puedan darse cuenta.

Como en mis experiencias relatadas en los inicios de los posts, tenemos sólo dos opciones: La opción A y la opción B, que para el caso es lo mismo pero dicho cada una con diferentes palabras y con números diferentes, que si se multiplican o dividen resultan en la misma cantidad. También me tomé la libertad de elección de observar el apartado de casos reales, por ello mi inclinación a pensar en un infomercial, donde le pagan a alguien para que venda el producto.

Finalmente, le dí una leída a la parte de preguntas frecuentes, en esta otra página, donde curiosamente las preguntas son aquellas que nos preocupan a todos, pero son respondidas de forma positiva. “Nada va a cambiar, nada va a desaparecer, todo va a seguir igual”, y así sucesivamente. Si todo va a seguir como antes, ¿Porqué la reforma? Simple, porque algo no va a ser como antes, obviamente.

Como una segunda conclusión, las ilusiones de libertad de elección están hechas para hacer creer que es la persona responsable de lo que ella elije, que su decisión es lo que vale y que tiene más de una opción, una adicional que por lo general devendrá en el mismo resultado. En ese juego de ilusiones es donde las clases sociales constantemente son enriquecidas por un lado y empobrecidas por el otro. Y una de las cuestiones peores del asunto es ver cómo los científicos, aquellos portadores de la voz de la verdad razonada, piensan que esos males son externos a nosotros, productos de años de evolución y tecnología.

Para finalizar este post, les dejo un divertido video de la banda Devo.