12/12/12
Un respiro
5/9/11
Versus lo inimaginable
De niño y adolescente era muy obeso. Los doctores aseguraban que para cuando tuviera 25 años, los problemas serían tales que mi esperanza de vida se vería sumamente reducida; sólo para que en mis veintes llegara a ser entrenador deportivo certificado y casi de un nivel atlético.
De adolescente, una persona decía que me conocía mejor que “incluso yo mismo”. Nunca volví a hablar con él y seguro, aun con su conocimiento tan “infinito” sobre mi, no lo vio venir (ni supo todo lo que he anotado).
En un trabajo me dijeron que debería salir a menudo de la ciudad, pues mi conocimiento del mundo era muy limitado. Hasta la fecha llevo 15 países visitados, con planes de duplicar el número en los próximos años.
En la maestría alguien me dijo que no sabía nada de mi tema. Ahora doy clases sobre el.
Y como estas historias hay muchas más. Ahora, en el presente, me enfrento a gente que dice que no seré capaz de obtener mis objetivos y que soy muy ambicioso. Espero que la lógica de los logros sea aquella que verdaderamente demuestre que las cosas pueden cambiar y no los prejuicios de quien no me cree capaz de hacerlo.
2/5/11
Palabras que decimos sin pensar
Invidentes: los ciegos son invidentes, y no es porque no puedan ver, sino porque no pueden ver el futuro ni hacer profesias, como lo pueden hacer los videntes.
24/1/11
Hipocresías y contradicciones que hacemos sin querer queriendo 3
Dentro de esta serie, enuncio lo más cercano que he encontrado a leyes o constantes del comportamiento o del pensamiento, o la acción humana, dada mi experiencia, tanto de sentido común como de sentido científico:
La gente dice una cosa, pero hace otra.
Si no lo padeces, no lo entiendes (y probablemente no te interese).
Lo que creemos que es nuevo, no es sino la versión actual de algo que se ha estado haciendo desde hace mucho.
Lo que creemos que es viejo, por más raro que parezca, sigue existiendo, al menos en algún lugar recóndito del mundo del cuál ni imaginas.
Por más educación laica y acceso a información científica e histórica, así como incluso en gente de educación superior, la mayoría sigue creyendo en la religión, mitos y leyendas; y ésta creencia siempre tendrá un lugar por encima de lo primeramente citado.
De igual manera, por más educación que tenga una persona, sus tendencias políticas suelen ser de corte dudoso y hasta cierto punto, simples (a los ojos del observador, no de ella).
La gente siempre abogara por cambios a su condición de vida, pero a la vez, los cambios implican cambios en el estilo de vida, los cuales la misma gente no piensa realizar.
17/1/11
El placer de viajar
27/9/10
Hipocresías y contradicciones que hacemos sin querer queriendo 2
Cuando uno NO está pidiendo una opinión, lo primero que dice el otro es su opinión.
Y aún si se pidiera una observación crítica, ésta no es imparcial, siempre lleva un juicio de valor.
Cuando uno da un ejemplo, el otro cree que significa más éste que lo que realmente se está ejemplificando.
El otro muchas veces no entiende lo que uno dice, aún así, cree que lo que entendió es más verdadero que lo que uno le está diciendo.
Básicamente, el otro cree que tiene la verdad más que uno (y viceversa). !Aún cuando no sepamos nada al respecto!
20/9/10
¿Libertad de elección?: Somos lo que comemos 2
La gente es muy celosa de los placeres de la vida, claro está, que dicha definición de placeres sea la idea generalizada. Existe una innumerable lista, pero como siempre me enfocare a los estilos de vida. Por ejemplo, la aparente “tortura” de seguir una dieta. Estamos acostumbrados a ciertos alimentos, muchos de ellos con un sabor agradable al paladar, pero con ciertas consecuencias poco nutricionales. Me he preguntado hasta que punto puede ser la gente celosa tanto de los placeres del gusto por la comida, que se anteponen a la salud integral.
Yo he vivido casi la mitad de mi vida con lo que por sentido común conocemos como “dieta”, una tan perpetua que simplemente he dejado de verla como tal. Mucha gente a través de estos años se ha sorprendido de que no consuma ciertos alimentos, y sin embargo sigo restringiéndome. Ahora puedo decirles que efectivamente sufro de deficiencias en mi sistema metabólico, y no por la dieta, sino por una genética y un estilo de vida previo al inicio de dicha dieta.
Ésta suele ser la primera en salir como culpable, y más si es vegetariana. “es que no consumes suficientes proteínas”, “es que no consumes suficientes lácteos”, etc, etc. Dejenme comentar que, de no haber sido por las restricciones, hubiera desarrollado mi deficiencia desde años atrás. En realidad la dieta no mejoró las cosas, sino impidió que empeoraran, pero nunca fue algo nocivo en su totalidad, simplemente ha llegado el punto en mi vida en el cual ya no es suficiente.
Mi dieta actual por el resto de mi vida sigue y seguirá siendo la misma, con muchas restricciones. Eso no me preocupa, ni me pone triste, sino el hecho de que ahora dependo de medicamentos, análisis y visitas al doctor recurrentes cual vil enfermedad crónica.
Así que, mientras una persona se deleita con el rico sabor de una comida alta en grasas y azucares, yo encuentro en realidad placer en aumentar mi esperanza de vida. Me pregunto entonces, si yo con unos cuantos años de pasar por obesidad infantil y con un estilo de vida tan cuidadoso ya ha sido comprometida mi salud de por vida, ¿cómo será la calidad de vida de otros? ¿cómo será la calidad de vida de las próximas generaciones en México, con índices cada vez mayores de obesidad?
Las preguntas como siempre quedan al aire.