24/1/11

Hipocresías y contradicciones que hacemos sin querer queriendo 3

Dentro de esta serie, enuncio lo más cercano que he encontrado a leyes o constantes del comportamiento o del pensamiento, o la acción humana, dada mi experiencia, tanto de sentido común como de sentido científico:

La gente dice una cosa, pero hace otra.

Si no lo padeces, no lo entiendes (y probablemente no te interese).

Lo que creemos que es nuevo, no es sino la versión actual de algo que se ha estado haciendo desde hace mucho.

Lo que creemos que es viejo, por más raro que parezca, sigue existiendo, al menos en algún lugar recóndito del mundo del cuál ni imaginas.

Por más educación laica y acceso a información científica e histórica, así como incluso en gente de educación superior, la mayoría sigue creyendo en la religión, mitos y leyendas; y ésta creencia siempre tendrá un lugar por encima de lo primeramente citado.

De igual manera, por más educación que tenga una persona, sus tendencias políticas suelen ser de corte dudoso y hasta cierto punto, simples (a los ojos del observador, no de ella).

La gente siempre abogara por cambios a su condición de vida, pero a la vez, los cambios implican cambios en el estilo de vida, los cuales la misma gente no piensa realizar.

17/1/11

El placer de viajar


Cuando uno viaja, lo hace en su mayor medida por placer. El placer se traduce de varias formas, sea para descansar, para conocer nuevos lugares y en general para distraernos de nuestra vida no viajera. Cuando uno viaja en una condición que implica trabajo del cual ya uno está atado a su lugar de residencia, la experiencia difícilmente se traduce como placentera de un viaje, tomando en cuenta que no se pueda dar uno una escapada de eso. 

Sin embargo, cuando uno viaja, sea a eventos o a lugares, al menos yo lo hago para ampliar mi conocimiento del mundo, salirme un poco más de la esfera donde vivimos y ver realmente cómo son los estilos de vida de otras personas, así como de disfrutar de paisajes, naturales como urbanos, que es lo que realmente me da satisfacción en un viaje. 

Cosas que no acostumbro ni comparto en los viajes a diferencia de otras personas es, por ejemplo, beber el alcohol local, dado que en general no bebo alcohol ni lo considero una experiencia necesaria. También probar platillos típicos de la región, claro está, que depende que los coma si contienen restricciones a mi dieta. Pero también lo es la compra de artesanías. No estoy en contra de comprar artesanías, simplemente no es algo que a mi me interese, ya que cuando viajo mi dinero tiene jerarquías, y la preferencia la tienen siempre las cosas básicas como la comida y el agua, el albergue, el transporte y las entradas a lugares. Las artesanías pasan luego a ser objetos guardados que sólo acumulan espacio innecesario, en cambio, las imágenes y experiencias siempre son bienvenidas en los recuerdos.

Pero el viajar también tiene sus consecuencias de corte negativo. Podemos encapsularlas en experiencias que también son de vital importancia, especialmente como prevención de la próxima aventura. No siempre suceden en todos los viajes, y su importancia dentro del mismo es muy variable, pero puedo enumerar las siguientes que he padecido: frío (por algunos días), falta de dinero (por algunos meses), hambre (por meses también, producto de lo anterior), reacciones alérgicas (en lugares tropicales generalmente a mosquitos, pero en lugares templados o fríos, a cosas que aún no he identificado) y finalmente la más reciente, una gripe común. 

Se preguntarán en qué gravedad puede compararse una gripe común a lo anterior, bueno, he aquí la cuestión, estamos tan acostumbrados a tratar los síntomas de la gripe por el acceso a medicamentos y al reposo, que rara vez nos preocupamos qué significa tener la infección. En mi caso, comenzó simplemente como ardor en la garganta, para luego ser lo suficientemente molesta que no me dejaba hablar, para después ser un agudo dolor de oídos. Hasta aquí creo que hemos padecido lo mismo casi todos los que hemos tenido gripe, pero el dolor fue cada vez más y más intenso, que los medicamentos que atacaban los síntomas simplemente ya no funcionaban, y el dolor era tal, que tragar saliva era extremadamente doloroso.

Era tan intenso, que sentía tragar alfileres y que éstos se repartían por mi garganta y oídos. Pero la cuestión es que, esencialmente, llegué al punto en que no sólo psicológicamente no podía dormir, sino fisiológicamente hablando. Si me dormía, el reflejo de la garganta de tragar saliva se activaba y me despertaba del dolor. Dada la enfermedad, mi cuerpo reaccionó con una gran salivación, al grado que en unas 6 horas salivaba cerca de un litro. Intenté dormir de manera en que la saliva saliera de mi boca en vez de irse a mi garganta, pero la salivación era tan grande que de todos modos se iba a ese lugar, dándome una sensación aún mayor, no sólo el ardor correspondiente que ya mencioné, sino la sensación de ahogamiento.

Esta última vez viajé en grupo, en una excursión, pero veía en sus ojos cómo solamente me observaban como niño chillón, en mi mente sólo quería una cosa, ya ni siquiera hablar, ya ni si quiera librarme del dolor, sino dormir, sólo dormir. Nunca lo logré durante el viaje. Cada hora, cada segundo que faltaba para regresar a casa se hacía más grande, como una dilatación del tiempo. Poco pude disfrutar de los últimos días. Mis compañeros sólo me preguntaban “¿Todavía sigues enfermo?”, o “Ah, probrecito, tienes dos días sin dormir”, etc. Incluso en el camión, una chica venía fumando dentro, y más aún, detrás de mi asiento.

Es aquí donde me doy cuenta de que, efectivamente, uno siempre debe valerse por si mismo, pues ni siquiera podemos confiarnos de la gente, que de por si he mencionado anteriormente, es hipócrita, por ello en realidad los que ayudan sobresalen ante los demás, porque los demás no lo hacen. En total fueron 92 horas sin poder dormir, sólo 4 horas más y hubieran sido 4 días completos. Mi récord anterior fueron cerca de 32 horas y ya estaba bastante molesto por la falta de sueño, pero ésto fue casi tres veces más.

No por ello fue un mal viaje, no faltaron las experiencias de paisajes y vida cotidiana de los lugareños que siempre busco; pero de cualquier modo te enseña un poco más de la naturaleza humana, de cómo algo pequeño puede ir creciendo hasta un punto que se vuelve difícil de controlar, y el placer de viajar queda de lado ante el dolor molesto de incomodidades inesperadas.

27/9/10

Hipocresías y contradicciones que hacemos sin querer queriendo 2

Cuando uno NO está pidiendo una opinión, lo primero que dice el otro es su opinión.

Y aún si se pidiera una observación crítica, ésta no es imparcial, siempre lleva un juicio de valor.

Cuando uno da un ejemplo, el otro cree que significa más éste que lo que realmente se está ejemplificando.

El otro muchas veces no entiende lo que uno dice, aún así, cree que lo que entendió es más verdadero que lo que uno le está diciendo.

Básicamente, el otro cree que tiene la verdad más que uno (y viceversa). !Aún cuando no sepamos nada al respecto!

20/9/10

¿Libertad de elección?: Somos lo que comemos 2

La gente es muy celosa de los placeres de la vida, claro está, que dicha definición de placeres sea la idea generalizada. Existe una innumerable lista, pero como siempre me enfocare a los estilos de vida. Por ejemplo, la aparente “tortura” de seguir una dieta. Estamos acostumbrados a ciertos alimentos, muchos de ellos con un sabor agradable al paladar, pero con ciertas consecuencias poco nutricionales. Me he preguntado hasta que punto puede ser la gente celosa tanto de los placeres del gusto por la comida, que se anteponen a la salud integral.

Yo he vivido casi la mitad de mi vida con lo que por sentido común conocemos como “dieta”, una tan perpetua que simplemente he dejado de verla como tal. Mucha gente a través de estos años se ha sorprendido de que no consuma ciertos alimentos, y sin embargo sigo restringiéndome. Ahora puedo decirles que efectivamente sufro de deficiencias en mi sistema metabólico, y no por la dieta, sino por una genética y un estilo de vida previo al inicio de dicha dieta.

Ésta suele ser la primera en salir como culpable, y más si es vegetariana. “es que no consumes suficientes proteínas”, “es que no consumes suficientes lácteos”, etc, etc. Dejenme comentar que, de no haber sido por las restricciones, hubiera desarrollado mi deficiencia desde años atrás. En realidad la dieta no mejoró las cosas, sino impidió que empeoraran, pero nunca fue algo nocivo en su totalidad, simplemente ha llegado el punto en mi vida en el cual ya no es suficiente.

Mi dieta actual por el resto de mi vida sigue y seguirá siendo la misma, con muchas restricciones. Eso no me preocupa, ni me pone triste, sino el hecho de que ahora dependo de medicamentos, análisis y visitas al doctor recurrentes cual vil enfermedad crónica.

Así que, mientras una persona se deleita con el rico sabor de una comida alta en grasas y azucares, yo encuentro en realidad placer en aumentar mi esperanza de vida. Me pregunto entonces, si yo con unos cuantos años de pasar por obesidad infantil y con un estilo de vida tan cuidadoso ya ha sido comprometida mi salud de por vida, ¿cómo será la calidad de vida de otros? ¿cómo será la calidad de vida de las próximas generaciones en México, con índices cada vez mayores de obesidad?

Las preguntas como siempre quedan al aire.

13/9/10

Decir en el tiempo

Me ha interesado poner atención en varias cuestiones dentro de las pláticas de sentido común que se desarrollan en la vida cotidiana. Por un lado, desprestigiar actos en el pasado, lo cual no está incorrecto ni nada por el estilo, sino por su carácter insistente que de no haber pasado estaríamos mejor. Claro está, que dichos eventos tengan ya tanto tiempo de haber ocurrido. Por ejemplo, en México comúnmente se condena la conquista española, sin embargo, de haber sucedido algo diferente, el rumbo de la historia habría tomado otro y, bueno, esencialmente “no existiríamos”.

Lo que está mal es, en tal caso, seguir sometiendo al pueblo, dejar sin resolver tantas violaciones a los derechos humanos, explotar los recursos naturales y culturales, y así sucesivamente. Esas cosas son aquellas de las cuáles sí tenemos el poder en el presente, para un mejor futuro. El pasado no cambia, los daños están hechos, pero reescribir el pasado e ignorar el presente no lo son del todo.

Por otra parte, imagino que hemos escuchado en varios momentos frases como “los niños son el futuro”. La frase parece entonces poner las esperanzas en otras generaciones, unas que aunque tendrán el poder en el futuro, en realidad no lo tienen en el presente. Sin un cambio en las generaciones responsables de su tiempo, el futuro sólo queda en una fantasía. Sin buena educación, sin cambios en las condiciones que guíen esas nuevas generaciones, lo más lógico será esperar que reproduzcan lo que nosotros hacemos.

Dejamos la responsabilidad del cambio a otros, sin cambiar nosotros mismos.

23/8/10

(In)decisiones

Cuando era niño queria ser dentista o astronauta, más grande quize ser biólogo o ingeniero, antes de ser seducido por la pintura y la filosofía; pero después trabajé como entrenador deportivo sólo para terminar siendo psicólogo. No suficiente trabajé como educador ambiental y después como maestro de sordos, aunque quería ser maestro de español, pero retomé los estudios en geografía y sociología, aunque trabajo como traductor. Y la vida sigue.

Kiam mi estis infano mi volis esti dentisto aux astronaŭto, poste kiam mi estis juna mi volis esti biologo aŭ inĝeniero, antaŭ ol esti delogita de pentraĵo kaj filosofio; poste mi laboris en sportejo sed finfine mi devenis psikologo; kvankam ne suficxe mi laboris kiel media edukisto, por deveni poste instruisto por surdoj, sed volis esti hispana instruisto; tamen rekomencis studoj en geografio kaj sociologio, sed laboras kiel tradukisto. Kaj la vivo sekvas.


16/8/10

El Cristo de la Habana


"Cristo de la Habana". Dibujo a lápiz.Dibujo a lápiz. Realizado en observación directa en la ciudad de la Habana, Cuba. Elaborado en 2010.
Opinión personal: un poco de lejanía para los detalles.