Para finalizar, la copia no finalizada de la litografía de 1960 llamada Ascending and Descending, es la que hice a lápiz. Es uno de los dibujos clásicos de M.C. Escher, así que no me quería quedar con las ganas de intentarlo. Por cuestión de tiempo no fue terminado y ahora que lo he redescubierto prefiero mantenerlo hasta donde llegó, pues no es en sí un trabajo no finalizado, sino un recuerdo de cierto momento.20/10/08
Ascendiendo y descendiendo
Para finalizar, la copia no finalizada de la litografía de 1960 llamada Ascending and Descending, es la que hice a lápiz. Es uno de los dibujos clásicos de M.C. Escher, así que no me quería quedar con las ganas de intentarlo. Por cuestión de tiempo no fue terminado y ahora que lo he redescubierto prefiero mantenerlo hasta donde llegó, pues no es en sí un trabajo no finalizado, sino un recuerdo de cierto momento.13/10/08
Curiosidades de las lenguas españolizadas
Muchos conocedores de la lengua inglesa frecuentemente corregimos, aunque sea mentalmente, la pronunciación de ciertas palabras y frases en aquellos que no lo hacen fielmente. Reconocemos que mucha gente no posee el conocimiento de la lengua e improvisaciones en una españolización de las palabras surgen a menudo. A nivel cotidiano no parece mayor problema si esa persona no tiene la más mínima intención de demostrar su conocimiento de la lengua, sino de aquello a lo cual se refiere la palabra o establecer una comunicación.
¿Pero qué sucede en otros ambientes, donde la etiqueta y la buena dicción deberían ser objetos de buena presentación? Recuerdo a Raúl Velasco, un presentador de la televisión mexicana ya fallecido, como en su programa Siempre en domingo solía pronunciar la palabra Miami de una forma españolizada, es decir, literalmente, tal cual “Miami” , no “Mayami” (de aquí en adelante, haré aproximaciones de cómo podrían ser las pronunciaciones de diversas palabras bajo este método de escritura, sin duda, el texto estaría más enriquecido si se pudiera hacer de forma oral, pero como no es el caso por ahora, improvisaré de esa forma).
Otro ejemplo es Chabelo, conocida figura del entretenimiento mexicano, quien en su programa En familia con Chabelo solía pronunciar el nombre Darth Vader como “Darbader”. No los culpo por su falta de conocimiento del inglés, pero me pregunto si siendo programas televisivos, muy probablemente debían tener un asesor o alguien que los corrigiera, pero supongo que no era lo que les importaba. Como podrán notar, mis ejemplos son un poco antiguos, ya que si me tomara la molestia de ver televisión abierta estos días probablemente encontraría una infinidad.
De aquí paso a otro escenario y otra lengua. En este caso me referiré al francés en el aspecto académico. Habría que aclarar que la lengua francesa tiende a afrancesar la pronunciación de las palabras extranjeras; por ejemplo, Hollywood debería pronunciarse con una “H” muda. Ya que así es la regla en Francia, se supondría que los mexicanos deberíamos respetar la pronunciación afrancesada, pero no es así y muchas veces lo peor es que ni siquiera españolizamos la pronunciación, sino que la pasamos al inglés también.
Por ejemplo, uno de mis autores favoritos, Henri Lefebvre, cuyo nombre debería pronunciarse en francés y con una “h” muda, suele ser pronunciado como “Jenrri Lefebre”, es decir, el nombre en inglés y el apellido en francés españolizado. Otros ejemplos son los filósofos Descartes y Sartre, quienes son pronunciados en total españolización. Con uno de los autores clásicos de la literatura francesa, Antoine de Saint-Exupéry, me ha tocado escuchar como pronuncian su nombre completo en total españolización igualmente.
Una expresión en francés muy famosa en ciencias sociales y especialmente en economía, laissez faire, suele ser pronunciada de modos muy interesantes. Una aproximación vaga a la pronunciación en francés podría ser en español “leze ferr”; pero he llegado a escuchar pronunciaciones que van desde “laises faire” pronunciadas tal cual en español, a “lais fair”, o incluso pronunciando faire como “fire” en inglés, o sea, como la palabra fuego en inglés.
Excepciones existen, como la correcta pronunciación de Rousseau. Sin embargo, aquí recalco algo interesante y es no la españolización del nombre, sino la traducción del mismo. Difícilmente escuchamos hablar de Jean Jacques Rousseau, pero si de “Juan Jacobo Rusó”. Esta regla parecería un tanto chistosa en Alemania, donde se procura que los nombres permanezcan en su idioma original. Y con esta lengua existen millones de apellidos de hombres de la historia que son algunas veces pronunciados en buen alemán estándar y otras veces en españolización bizarra. Por ejemplo el apellido del filósofo Friedrich Nietzsche, muchas veces nos lo hemos encontrado como “Nich”,“Niche”, “Nietche” o “Niechge”.
La cuestión es que, muchas veces, las pronunciaciones de las cuales remarco son frecuentemente utilizadas en niveles de educación superior; entre académicos, investigadores y doctores; en simposios, conferencias y cátedras universitarias. Uno pensaría que en esos sitios debería existir una buena pronunciación de las lenguas, pero la realidad dista mucho de las especulaciones.
Y un poco alejándome de la pronunciación de las palabras extranjeras, no crean que me olvidé del mismo español, cuyo uso también es muchas veces incorrecto. Dos ejemplos de frases muy utilizadas en dichos círculos académicos, son erróneas. Por un lado me refiero a la frase “mas sin embargo”, una redundancia que, mas sin embargo, denota gran intelecto; o ignorancia, pues aquí debería usarse el “mas” o el “sin embargo”, que significan los mismo. Por otro lado, la frase “en base a” también es otra recurrente de la dicción académica, de no ser porque “con base en” es la frase correcta.
Pero no hay que preocuparse, pues muchas veces las pronunciaciones, si bien no en su regla original, son aceptadas en ciertos momentos y pasan a segundo plano. Lo malo es que aunque estos ejemplos no sean vitales para cambiar la estructura educativa de las lenguas, si denotan precisamente la poca preocupación que se tiene, al menos en México, de no dar una mejor calidad de la misma.
¿Pero qué sucede en otros ambientes, donde la etiqueta y la buena dicción deberían ser objetos de buena presentación? Recuerdo a Raúl Velasco, un presentador de la televisión mexicana ya fallecido, como en su programa Siempre en domingo solía pronunciar la palabra Miami de una forma españolizada, es decir, literalmente, tal cual “Miami” , no “Mayami” (de aquí en adelante, haré aproximaciones de cómo podrían ser las pronunciaciones de diversas palabras bajo este método de escritura, sin duda, el texto estaría más enriquecido si se pudiera hacer de forma oral, pero como no es el caso por ahora, improvisaré de esa forma).
Otro ejemplo es Chabelo, conocida figura del entretenimiento mexicano, quien en su programa En familia con Chabelo solía pronunciar el nombre Darth Vader como “Darbader”. No los culpo por su falta de conocimiento del inglés, pero me pregunto si siendo programas televisivos, muy probablemente debían tener un asesor o alguien que los corrigiera, pero supongo que no era lo que les importaba. Como podrán notar, mis ejemplos son un poco antiguos, ya que si me tomara la molestia de ver televisión abierta estos días probablemente encontraría una infinidad.
De aquí paso a otro escenario y otra lengua. En este caso me referiré al francés en el aspecto académico. Habría que aclarar que la lengua francesa tiende a afrancesar la pronunciación de las palabras extranjeras; por ejemplo, Hollywood debería pronunciarse con una “H” muda. Ya que así es la regla en Francia, se supondría que los mexicanos deberíamos respetar la pronunciación afrancesada, pero no es así y muchas veces lo peor es que ni siquiera españolizamos la pronunciación, sino que la pasamos al inglés también.
Por ejemplo, uno de mis autores favoritos, Henri Lefebvre, cuyo nombre debería pronunciarse en francés y con una “h” muda, suele ser pronunciado como “Jenrri Lefebre”, es decir, el nombre en inglés y el apellido en francés españolizado. Otros ejemplos son los filósofos Descartes y Sartre, quienes son pronunciados en total españolización. Con uno de los autores clásicos de la literatura francesa, Antoine de Saint-Exupéry, me ha tocado escuchar como pronuncian su nombre completo en total españolización igualmente.
Una expresión en francés muy famosa en ciencias sociales y especialmente en economía, laissez faire, suele ser pronunciada de modos muy interesantes. Una aproximación vaga a la pronunciación en francés podría ser en español “leze ferr”; pero he llegado a escuchar pronunciaciones que van desde “laises faire” pronunciadas tal cual en español, a “lais fair”, o incluso pronunciando faire como “fire” en inglés, o sea, como la palabra fuego en inglés.
Excepciones existen, como la correcta pronunciación de Rousseau. Sin embargo, aquí recalco algo interesante y es no la españolización del nombre, sino la traducción del mismo. Difícilmente escuchamos hablar de Jean Jacques Rousseau, pero si de “Juan Jacobo Rusó”. Esta regla parecería un tanto chistosa en Alemania, donde se procura que los nombres permanezcan en su idioma original. Y con esta lengua existen millones de apellidos de hombres de la historia que son algunas veces pronunciados en buen alemán estándar y otras veces en españolización bizarra. Por ejemplo el apellido del filósofo Friedrich Nietzsche, muchas veces nos lo hemos encontrado como “Nich”,“Niche”, “Nietche” o “Niechge”.
La cuestión es que, muchas veces, las pronunciaciones de las cuales remarco son frecuentemente utilizadas en niveles de educación superior; entre académicos, investigadores y doctores; en simposios, conferencias y cátedras universitarias. Uno pensaría que en esos sitios debería existir una buena pronunciación de las lenguas, pero la realidad dista mucho de las especulaciones.
Y un poco alejándome de la pronunciación de las palabras extranjeras, no crean que me olvidé del mismo español, cuyo uso también es muchas veces incorrecto. Dos ejemplos de frases muy utilizadas en dichos círculos académicos, son erróneas. Por un lado me refiero a la frase “mas sin embargo”, una redundancia que, mas sin embargo, denota gran intelecto; o ignorancia, pues aquí debería usarse el “mas” o el “sin embargo”, que significan los mismo. Por otro lado, la frase “en base a” también es otra recurrente de la dicción académica, de no ser porque “con base en” es la frase correcta.
Pero no hay que preocuparse, pues muchas veces las pronunciaciones, si bien no en su regla original, son aceptadas en ciertos momentos y pasan a segundo plano. Lo malo es que aunque estos ejemplos no sean vitales para cambiar la estructura educativa de las lenguas, si denotan precisamente la poca preocupación que se tiene, al menos en México, de no dar una mejor calidad de la misma.
6/10/08
Normal
¿Qué es lo normal? Sin duda una pregunta fuera de lo normal. Puede ser la media, el promedio o cualquier cuestión estadística que pretenda resumirnos el significado con números. Pero podría decirse que es aquello que consideramos común a todos o a la gran mayoría, algo que difícilmente cambia. ¿Pero qué es eso que consideramos normal? Recordé haber visto una historia donde alguien famoso deseaba tener una vida normal para así salir de sus problemas. La pregunta sería ¿Qué es lo que el famoso considera normal? Yo pensaría que es la condición de no tener fama.
Fue entonces que se me vino a la mente el hecho de que lo normal es aquello que no es extraordinario para uno. Si lo pensamos, mucha gente habrá en algún momento de su vida reflexionando sobre lo mismo que aquel famoso, en ser una persona normal, pues pensamos muchas veces que nuestros problemas son extraordinarios. Lo mejor de todo es cuando averiguamos que nuestros problemas son de lo más normal, pero nos rehusamos a pensar en ello. Yo diría que el pensar que somos normales nos deja preocupados por lo poco importantes que podríamos ser.
Lo malo de ésto es si nos dejamos llevar y nos enajenamos de nosotros mismos, así como de los demás; la capacidad empática se acentúa o se pierde en la búsqueda del sentido a los hechos. Pero aquello extraordinario no necesariamente son problemas, son cualquier situación, condición y experiencia única, sin ser propiamente negativa. Al fin y al cabo, los normales son a pesar de todo diferentes, pero nos esforzamos en homogeneizar las diferencias cuando conviene.
Fue entonces que se me vino a la mente el hecho de que lo normal es aquello que no es extraordinario para uno. Si lo pensamos, mucha gente habrá en algún momento de su vida reflexionando sobre lo mismo que aquel famoso, en ser una persona normal, pues pensamos muchas veces que nuestros problemas son extraordinarios. Lo mejor de todo es cuando averiguamos que nuestros problemas son de lo más normal, pero nos rehusamos a pensar en ello. Yo diría que el pensar que somos normales nos deja preocupados por lo poco importantes que podríamos ser.
Lo malo de ésto es si nos dejamos llevar y nos enajenamos de nosotros mismos, así como de los demás; la capacidad empática se acentúa o se pierde en la búsqueda del sentido a los hechos. Pero aquello extraordinario no necesariamente son problemas, son cualquier situación, condición y experiencia única, sin ser propiamente negativa. Al fin y al cabo, los normales son a pesar de todo diferentes, pero nos esforzamos en homogeneizar las diferencias cuando conviene.
29/9/08
Tres mundos
Continuando con los dibujos de M.C. Escher, en este post muestro al pez que aparece en la litografía de 1955 llamada Three Worlds. 22/9/08
Sín-tesis
En el mundo en que vivimos guiamos la educación hacia la reproducción del sistema, donde los supuestos que no quepan en él son deliberadamente rechazados. Se trata de educar hacia reparar los daños que hemos provocado, pero no a prevenirlos. La profesionalización académica se encamina a mejorar la calidad de los satisfactores sociales pero no a replantear las verdaderas necesidades.
En parte es quizás por ello que trato de permanecer lo más alejado posible de la monotonía que puede crear la rutina de un trabajo de corto alcance, en lo espacial (sólo una pequeña región que atiende a gente de cierta clase) y lo temporal (mis servicios terminan tan pronto se me considere no competente).
Ahora que con el proyecto neoliberal global se encarrera hacia la conquista económica espacial, los legados quedan olvidados, tanto a un nivel comunal puesto que los beneficios son ahora privados, así como los individuales, al crear en la gente la condición de acumulación con el fin de no desaparecer de la misma sociedad enajenada de ellos mientras su poder económico no se los permita.
Dentro del marco psicológico, una disonancia cognoscitiva se desencadena en las mentes de las unidades sociales humanas, donde el conformismo de las condiciones nuevamente limita las expectativas, siendo en su mayoría pensar en la abundancia hacia el futuro. Por ejemplo hasta los más necesitados que no tienen capacidad económica para consumir, tienen en la mente hacerlo tan pronto el dinero sea posible. Y en realidad es algo de toda la humanidad, pensar en un futuro donde la acumulación de bienes sea el sueño.
Es el pensamiento moderno muy probablemente el que nos sigue guiando hacia ello, hacia el futuro. Dice la ciencia física que el tiempo tiende a acelerar el todo hacia el futuro, pero el humano ha visualizado eso no como una velocidad de desplazamiento espacial, sino como un crecimiento del espacio, una expansión hacia el infinito.
Pero claro está que ese espacio social no es el físico del mundo abstracto, sino un mundo de recursos finitos cuya abundancia desaparece al mismo tiempo que se piensa lo contrario. El comportamiento humano parece entonces encontrar caminos fragmentados para lograrlo. Los espacios-tiempos limitados, circunscriben lo que anteriormente en otras sociedades de modos de producción premodernas podían configurar de manera diferente.
Se trata de las relaciones sociales, cada vez más cortas por la necesidad de consumo. Lo nuevo tiende a ser creído como lo mejor, como en la música o el cine, mientras que lo viejo no lo es, aunque tan pronto es reconocido nuevamente su cuestión añeja es adjuntada al sistema reproductivo de consumo actual. Pero también lo son las amistades, los amores y los sentimientos, con grandes alcances en cantidad pero muy pocos en calidad. Y con la cantidad la modalidad también cambia, llegando hacia categorías tan raras que tratamos de encasillar sin tener opinión alguna que la que hemos absorbido del discurso generalizado.
Es esta atracción hacia la diversidad, que la visión posmoderna con falta de proyecto ha creado medios de expansión de la visión del mundo, pero en amenaza de la idea imperialista, que sin duda no es idea de unos cuantos, sino siendo parte del espacio vital de cada persona, incluyéndome a mí.
En parte es quizás por ello que trato de permanecer lo más alejado posible de la monotonía que puede crear la rutina de un trabajo de corto alcance, en lo espacial (sólo una pequeña región que atiende a gente de cierta clase) y lo temporal (mis servicios terminan tan pronto se me considere no competente).
Ahora que con el proyecto neoliberal global se encarrera hacia la conquista económica espacial, los legados quedan olvidados, tanto a un nivel comunal puesto que los beneficios son ahora privados, así como los individuales, al crear en la gente la condición de acumulación con el fin de no desaparecer de la misma sociedad enajenada de ellos mientras su poder económico no se los permita.
Dentro del marco psicológico, una disonancia cognoscitiva se desencadena en las mentes de las unidades sociales humanas, donde el conformismo de las condiciones nuevamente limita las expectativas, siendo en su mayoría pensar en la abundancia hacia el futuro. Por ejemplo hasta los más necesitados que no tienen capacidad económica para consumir, tienen en la mente hacerlo tan pronto el dinero sea posible. Y en realidad es algo de toda la humanidad, pensar en un futuro donde la acumulación de bienes sea el sueño.
Es el pensamiento moderno muy probablemente el que nos sigue guiando hacia ello, hacia el futuro. Dice la ciencia física que el tiempo tiende a acelerar el todo hacia el futuro, pero el humano ha visualizado eso no como una velocidad de desplazamiento espacial, sino como un crecimiento del espacio, una expansión hacia el infinito.
Pero claro está que ese espacio social no es el físico del mundo abstracto, sino un mundo de recursos finitos cuya abundancia desaparece al mismo tiempo que se piensa lo contrario. El comportamiento humano parece entonces encontrar caminos fragmentados para lograrlo. Los espacios-tiempos limitados, circunscriben lo que anteriormente en otras sociedades de modos de producción premodernas podían configurar de manera diferente.
Se trata de las relaciones sociales, cada vez más cortas por la necesidad de consumo. Lo nuevo tiende a ser creído como lo mejor, como en la música o el cine, mientras que lo viejo no lo es, aunque tan pronto es reconocido nuevamente su cuestión añeja es adjuntada al sistema reproductivo de consumo actual. Pero también lo son las amistades, los amores y los sentimientos, con grandes alcances en cantidad pero muy pocos en calidad. Y con la cantidad la modalidad también cambia, llegando hacia categorías tan raras que tratamos de encasillar sin tener opinión alguna que la que hemos absorbido del discurso generalizado.
Es esta atracción hacia la diversidad, que la visión posmoderna con falta de proyecto ha creado medios de expansión de la visión del mundo, pero en amenaza de la idea imperialista, que sin duda no es idea de unos cuantos, sino siendo parte del espacio vital de cada persona, incluyéndome a mí.
15/9/08
La sociedad perezosa
El otro día estaba pensando en un tema del cual comentar, existen infinidad, pero me daba flojera escoger uno y desarrollarlo. Irónicamente, creo que eso último fue lo que me inspiró a escribir. La flojera es algo que está presente en la sociedad moderna y de la cual habría que reflexionar un poco.
Me he dado cuenta de que la percepción de la holgazanería en cada sociedad es diferente, pero he de señalar algunas cuestiones. Por ejemplo, ante una sociedad en la cual las arduas horas dedicadas al trabajo extraen gran parte de nuestra energía, buscar un espacio-tiempo de relajación o socialización es algo muy demandado; sin embargo, conforme la sociedad se ha vuelto consumista esos espacios-tiempos en realidad se han convertido en material de entretenimiento, por lo general, de un entretenimiento vacío o con el cual hay poco que reflexionar.
Yo pensaría más bien que es un entretenimiento que está hecho con el fin de no aportar al intelecto o de dejar de hacer trabajar al cerebro y por lo cual las prácticas se ha asociado muy bien en ello. Por ejemplo ir constantemente al cine a ver películas comerciales de alto presupuesto y poco contenido o ir al antro a baliar con el sonido estridente destruye-tímpanos, y a beber alcohol y fumar cigarros destruye-neuronas. Las sociedades son muy celosas de esas prácticas, defendiendo su derechos individuales, en realidad no optan por la variedad de ellas y generalmente se quedan en las mismas, sin cuestionarse otras alternativas.
Nuevamente, no pienso en que hacerlo sea malo, sino el hecho de que se convierta en rutina y pierda cuestionamiento, cuando al menos ese cuestionamiento es estar consciente de que es puro entretenimiento pero no algo que debe guiar nuestras formas de vivir. Algunas personas que cambian hacia otros hábitos más enriquecedores como la lectura, muchas de ellas pasarán por una selección de lectura también de poco aporte.
La música, las películas, los deportes y los libros, entre otros, siguen siendo los mismos, se favorecen aquellos que son mejor aceptados o digeridos por la población; y cuando uno de ellos da un cambio interno, ese cambio en cuestión de tiempo ocupa el lugar privilegiado y lejos de una evolución aparente. Se podría decir que en la actualidad la fragmentación de la división del trabajo ha sido tan brutal, que reflejada en las especializaciones ahora la gente poco discute con algo que no sea de su campo. La curiosidad por lo otro es mínima, aunque desde el punto de vista posmoderno parezca lo contrario, puesto que la cosmovisión siempre será de aquella educación de la cual no pretenden salir, ya que el salir implica un movimiento que la flojera no parece permitir.
Y cada vez más los productos se destinan hacia la flojera, donde la tecnología ahora es la que amplía su campo de acción y reduce su tamaño, dejando al humano como un operador. Las carreras profesionales pronto se vuelven más dirigidas a esas operaciones mecánicas, lo cual en vez de crear una necesidad de intelecto la sustituyen y dejan el periodo de ocio a aquello que no las involucra (y también cuando las involucra), permitiendo entonces humanos cada vez menos preocupados más que de sí mismos, o sea , enajenados.
A su vez, las actividades económicas cada vez requieren sólo de un arduo consumo para generar dinero, pero no un gran trabajo detrás, es decir, sin una gran educación muchas personas se valen de otros recursos para hacer dinero; y al mismo tiempo, carreras de larga duración y enriquecimiento académico cada vez son menos necesarias, o al menos así son vistas por la sociedad. Donde una persona con grado de doctor se vale de ser taxista para ganar dinero, o alguien con primaria genera millones a través de medios a veces poco creíbles o legales.
Esto hace que la necesidad intelectual pierda su valor y la flojera poco a poco la va suplantando. Y será la flojera la que a final de cuentas decidirá si este texto será leído o no.
Me he dado cuenta de que la percepción de la holgazanería en cada sociedad es diferente, pero he de señalar algunas cuestiones. Por ejemplo, ante una sociedad en la cual las arduas horas dedicadas al trabajo extraen gran parte de nuestra energía, buscar un espacio-tiempo de relajación o socialización es algo muy demandado; sin embargo, conforme la sociedad se ha vuelto consumista esos espacios-tiempos en realidad se han convertido en material de entretenimiento, por lo general, de un entretenimiento vacío o con el cual hay poco que reflexionar.
Yo pensaría más bien que es un entretenimiento que está hecho con el fin de no aportar al intelecto o de dejar de hacer trabajar al cerebro y por lo cual las prácticas se ha asociado muy bien en ello. Por ejemplo ir constantemente al cine a ver películas comerciales de alto presupuesto y poco contenido o ir al antro a baliar con el sonido estridente destruye-tímpanos, y a beber alcohol y fumar cigarros destruye-neuronas. Las sociedades son muy celosas de esas prácticas, defendiendo su derechos individuales, en realidad no optan por la variedad de ellas y generalmente se quedan en las mismas, sin cuestionarse otras alternativas.
Nuevamente, no pienso en que hacerlo sea malo, sino el hecho de que se convierta en rutina y pierda cuestionamiento, cuando al menos ese cuestionamiento es estar consciente de que es puro entretenimiento pero no algo que debe guiar nuestras formas de vivir. Algunas personas que cambian hacia otros hábitos más enriquecedores como la lectura, muchas de ellas pasarán por una selección de lectura también de poco aporte.
La música, las películas, los deportes y los libros, entre otros, siguen siendo los mismos, se favorecen aquellos que son mejor aceptados o digeridos por la población; y cuando uno de ellos da un cambio interno, ese cambio en cuestión de tiempo ocupa el lugar privilegiado y lejos de una evolución aparente. Se podría decir que en la actualidad la fragmentación de la división del trabajo ha sido tan brutal, que reflejada en las especializaciones ahora la gente poco discute con algo que no sea de su campo. La curiosidad por lo otro es mínima, aunque desde el punto de vista posmoderno parezca lo contrario, puesto que la cosmovisión siempre será de aquella educación de la cual no pretenden salir, ya que el salir implica un movimiento que la flojera no parece permitir.
Y cada vez más los productos se destinan hacia la flojera, donde la tecnología ahora es la que amplía su campo de acción y reduce su tamaño, dejando al humano como un operador. Las carreras profesionales pronto se vuelven más dirigidas a esas operaciones mecánicas, lo cual en vez de crear una necesidad de intelecto la sustituyen y dejan el periodo de ocio a aquello que no las involucra (y también cuando las involucra), permitiendo entonces humanos cada vez menos preocupados más que de sí mismos, o sea , enajenados.
A su vez, las actividades económicas cada vez requieren sólo de un arduo consumo para generar dinero, pero no un gran trabajo detrás, es decir, sin una gran educación muchas personas se valen de otros recursos para hacer dinero; y al mismo tiempo, carreras de larga duración y enriquecimiento académico cada vez son menos necesarias, o al menos así son vistas por la sociedad. Donde una persona con grado de doctor se vale de ser taxista para ganar dinero, o alguien con primaria genera millones a través de medios a veces poco creíbles o legales.
Esto hace que la necesidad intelectual pierda su valor y la flojera poco a poco la va suplantando. Y será la flojera la que a final de cuentas decidirá si este texto será leído o no.
8/9/08
Hormiga

Un día (11 de marzo de 2005) en la Biblioteca Central de la UNAM me encontraba con unos amigos trabajando en un proyecto para una clase. Suele suceder que esperando al que falta, así como después de horas de tedioso estudio uno comienza a distraerse. En mi caso tomé un libro con dibujos de M. C. Escher y me dispuse a copiar algunos en hojas de reciclaje. Como me gusta muchas veces dibujar con pluma, pues con ello uno puede tapar con ingenio los errores que no se pueden borrar, dos de los tres dibujos fueron elaborados bajo esa técnica. Por obvias razones, los más sencillos fueron dibujados con pluma.
Ahora muestro una copia de la litografía de 1943 llamada Ant.
Ahora muestro una copia de la litografía de 1943 llamada Ant.
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